Tras el encarcelamiento del líder de la Oposición y líder del Partido Democrático del Pueblo (CHP), Erken Imamoglu tras postularse a las elecciones presidenciales previstas para 2028 (encabezando las encuestas) y la situación crítica creada al respecto en Turquía.
Recep Tayyip Erdoğan abandona toda ficción democrática, evidencia su posición ideológica que oscila entre los binomios, islamismo + nacionalismo = imperio + autoritarismo; la ecuación responde a una realidad incontestable: Turquía adquiere un papel preponderante en la realidad internacional siendo potencia clave entre Europa y Oriente Medio, también como “tapón” migratorio, es determinante en buena parte del Mediterráneo y ejerce de contrapeso en su región de Rusia, Israel o EEUU, también de competencia a Irán o las monarquías del Golfo. A su posición geoestratégica se le une ahora la geopolítica con grandes implicaciones culturales y religiosas dentro del mundo musulmán. Erdoğan está crecido y empoderado, goza de un poder militar de gran alcance, un ejército parcialmente movilizado y en buena parte autosuficiente por su gran producción armamentística como potencia exportadora mundial, según Global Firepower, su Ejército es el noveno del mundo (segundo de la OTAN) por delante de Italia, Alemania o Israel … y a sus éxitos como Estado en expansión le faltaba que su líder se hiciera incuestionable y cerrara definitivamente la "inconveniencia" democrática acabando con la Oposición antes de ir a una victoria electoral aplastante que le haga vitalicio. Todo ello bajo la mirada Occidental que ha visto como los turcos dejan de suspirar por “ser europeos y ser la periferia” para alcanzar su "papel natural" de Estado-Nación que agrupa diferentes territorios e identidades.
Algunos inconvenientes que pueden aflorar a la visión del mundo de Erdoğan; primero, si es un líder de lo que proclama o si sigue la estela de los liderazgos del siglo XXI vacíos donde la ideología y el vínculo histórico es más una excusa para el poder personal que una idea real de las cosas. El suyo sería un neosultanismo que agrupara los tres poderes en él como líder carismático. Y más importante: ¿la Turquía posterior a Ataturk basada en la república laica y la modernidad ha muerto? Para ello Erdoğan, a pesar de contar con el apoyo de lo que serían las clases populares, (fundamentalmente clase media baja) debe superar una realidad turca que difícilmente va a aceptarlo teniendo la administración y la mitad del país la modernidad interiorizada.
Estos días elimina políticamente a su mayor Opositor, Erken Imamoglu; su victoria en la alcaldía de Estambul la tuvo que aceptar tras recursos a la Junta Electoral y fuerte resistencia. ¿Iba a arriesgarse a perder la Presidencia de Turquía por una posible derrota electoral? Erdoğan cree que eso pertenece a una etapa histórica superada y que estamos en la era de las “democracias autoritarias” como tapaderas de las dictaduras de hoy; Vladimir Putin sería el indiscutible referente.
En realidad Erken Imamoglu será uno más que acompañará a otros que se han interpuesto a su poder; intelectuales, activistas de los derechos humanos o la democracia, pacifistas, kurdos… Osman Kavala, Can Atalay, Selahattin Demirtas, Figen Yüksegdag… las organizaciones humanitarias hablan de decenas de miles de presos políticos en el país del Consejo de Europa (46 Estados) con más encarcelados, una Turquía que ha pasado de 50.000 presos al comenzar el siglo XXI a más de 350.000 hoy.
Esta es la situación en la que en estos días se juega Turquía lo que será en las próximas décadas. La Comunidad Internacional lo interpreta como “asunto interno”.
En este contexto son necesarios libros como Sentirán el aliento de Turquía en la nuca. Secuestros, espionaje y guerra sucia en el país de Erdoğan de Javier Biosca (Ed. Península).
Este libro aparecía hace cuatro meses (hoy un mundo, probablemente la obra se habría planteado de forma diferente sólo unos meses después) y con total seguridad lo que está sucediendo estos días entre detenciones de políticos de la Oposición, periodistas, manifestantes encajaría con la conclusión de Javier Biosca: “La Constitución prohíbe al candidato imbatible buscar un nuevo mandato presidencial en 2028, pero Erdoğan ya ha elevado su nombre a la categoría de Atatürk. Su legado compite con el del fundador de la República y ha transformado para las siguientes décadas los pilares de la República de Turquía y su identidad nacional.» «Para Erdoğan, el objetivo de refundar la República conforme a su visión fue siempre más importante que la democracia. Para ello, ha hecho y deshecho alianzas, ha perseguido a sus viejos socios y, cuando aquella herramienta, la democracia, ha dejado de servirle, ha intentado someterla mientras veía cómo se le escapaba de las manos ante los sucesivos resultados electorales.”
Sentirán el aliento de Erdoğan en la nuca parte del Golpe de Estado de 2016 y la persecución de este al líder religioso Fethullah Gülen (1941-2024), un personaje que fue clave en su ascenso pero que se había convertido en su mayor enemigo y al que acusaba de estar detrás de la intentona. El libro gira de forma esencial es esa lucha que ilustra el carácter dictatorial y criminal del régimen turco que al igual que en esta ha impuesto sus métodos mafiosos, secuestros, deportaciones, asesinatos… en sus pugnas políticas dentro y fuera de Turquía.
En los años setenta y bajo la influencia de los Hermanos Musulmanes egipcios Gülen promovía un islam independiente del poder político pero que aspiraba a conquistarlo por medio del conocimiento científico, la inversión empresarial y la economía de mercado, lo que lo hacía peligroso al mismo tiempo que “aprovechable” por el poder como así sería en plena Guerra Fría. Entonces decía Gülen: “Hoy en día la conquista del mundo no se puede realizar a lomos de un caballo con una espada en la mano, sino penetrando en el corazón de la gente con el Corán en una mano y la razón en la otra”.
Erdoğan se sumó a este movimiento que sufriría la persecución del Estado hasta que la junta militar de Ahmet Kenan Evren (7.º presidente de Turquía entre 1980 y 1989) comprendió que la presencia de la religión en la sociedad calmaba la incomodidad de esta por el secularismo extremo con la la occidentalización a la fuerza de Atatürk y que podía ser un buen aliado frente al comunismo. De esa forma se introdujo la doctrina conocida como “síntesis turco-islámica” que eliminaba trabas a las escuelas coránicas, introducía la religión en la educación, incluía clausula religiosa en la Constitución… haciendo que esa mezcla de nacionalismo y religión convertían a Gülen en una posible herramienta útil del sistema. Este reconocía el lugar en el cielo para Evren ante todo ello más allá del legado de ejecuciones y encarcelamientos de su régimen.
1995: El Partido del Bienestar fue la fuerza más votada y Erbakan se convirtió en el primer jefe de Gobierno islamista de la historia moderna del país. Por su parte Erdoğan es elegido alcalde de Estambul por este partido y es el político revelación; y Gülen, desde su poder espiritual en el que presentaba al mundo como una batalla de civilizaciones en la que el islam vencería.
Dos años después el integrismo de Erdoğan le llevará a una breve pero productiva estancia en la cárcel, y en 2002 se convertirá en primer ministro con su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). Inicialmente intentaba disimular su islamismo con reformas democráticas y la intención se sumarse a la Unión Europea. Pero en realidad tenía otra agenda paralela, y lo hará con el apoyo gülenista que proclamaba “Os debéis mover en las arterias del sistema sin que nadie note vuestra existencia hasta que alcancéis todos los centros de poder... Debéis esperar hasta el momento que tengáis todo el poder estatal; hasta que tengáis de vuestro lado todo el poder de la institución constitucional en Turquía.”
En 2012 una trama de corrupción amenaza al Primer Ministro Erdoğan y desde ese momento la guerra contra Gülen se desata, EEUU, donde reside este , se involucra en ello. Cuatro años después el enésimo golpe de Estado en Turquía fracasa lo que le da a este capacidad total para iniciar el camino político a su presidencia de la República de Turquía desde 2014.
En 2016 llegará el golpe que da inicio a Sentirán el aliento de Turquía en la nuca. Lo cuenta así Javier Biosca:
“Nuestras unidades continuarán sus operaciones en los países en los que opera FETÖ [acrónimo que utiliza el Gobierno para referirse a la “Organización Terrorista Fethullah Gülen”], sea en Estados Unidos u otro país. Podéis estar seguros de que sentirán el aliento de Turquía en la nuca. Puede pasar cualquier cosa, en cualquier momento y en cualquier lugar. El presidente ha dado instrucciones muy claras sobre el asunto. Turquía no permitirá a FETÖ ni un suspiro de alivio”, advertía en 2018 el portavoz del presidente y actual jefe de los servicios de inteligencia turcos.» «A partir de la fecha de creación del equipo, muchos ciudadanos turcos de países como Afganistán, Azerbaiyán, Camboya, Gabón, Irak, Kazajistán, Kosovo, Moldavia, Malasia, Mongolia, Myanmar, Pakistán, Catar, Arabia Saudí, Sudán y Ucrania, entre otros, desaparecieron. En muchos casos las bandas criminales no han sido necesarias, sino que Turquía ha recurrido a agentes de los servicios secretos de esos terceros países para realizar el trabajo sucio sin mancharse las manos.»”
Un hecho clave en el legado de Recep Tayyip Erdoğan: en julio de 2020 proclama un nuevo decreto devolviendo a Santa Sofía el estatus de mezquita que había tenido durante la época imperial (que Atatürk en 1934 había suprimido en aras de la secularización y la modernización del país). Simbólicamente se desmantelaba del legado del fundador de la patria cuando se cumple el primer siglo del nacimiento de la República. En su anuncio sobre la reconversión, Erdoğan señala: “Que Alá no ponga más a prueba a esta nación con quienes son hostiles a sus valores”.»
En el ranking global de libertad de prensa de Reporteros sin Fronteras de 2023 Turquía ocupaba el puesto 165, por detrás de Rusia (en 2005 tenía el 98). Erdoğan ha convertido en ley el hostigamiento a periodistas, permitiendo condenas de hasta tres años a todo aquel que publique lo que el Gobierno considere información falsa o engañosa, estos días de represión tras la detención de Erken Imamoglu esta se hace sin disimulo alguno.
La entrada de Suecia en la OTAN y las trabas puestas por Turquía, los entendimientos con Putin que incluyen compra de material militar contra toda indicación OTAN sumados a los pactos en Siria con este, la persecución brutal a los kurdos y la visión de futuro de Erdoğan que completan el libro sufren la maldición de estos tiempos: desde la salida de esta obra se han producido cambios tan drásticos en la situación política como la caída del régimen sirio de Baschar Al Assad y su sustitución por el del satélite turco e integrista Ahmed al-Sharaa (todavía por consolidar), la llamada a la paz del líder histórico kurdo Abdullah Öcalan y los acuerdos en la nueva Siria con estos, la llegada de Donald Trump y su cambio del contexto mundial y estos días la todavía por resolver detención de Erken Imamoglu.
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