No creo que sea completamente inútil para contribuir a la solución de los problemas políticos distanciarse de ellos algunos momentos, situándolos en una perspectiva histórica. En esta virtual lejanía parecen los hechos esclarecerse por sí mismos y adoptar espontáneamente la postura en que mejor se revela su profunda realidad.
JOSÉ ORTEGA Y GASSET

lunes, 17 de febrero de 2025

“Carajoestafa”, la libertad entendida como no regulación. Criptomoneda, sólo es el principio; los “libertarios” se publicitan, por Jorge Navarro Cañada, y, Parásitos Mentales de Axel Kaiser.

“¡Viva la libertad carajo!”, dijeron para que nadie regulara, sobre todo al poder del más fuerte.

Hace sólo unas semanas en este blog advertía, Criptomonedas, el desastre que viene, por Jorge Navarro Cañada, y, Principios de economía de Saifedean Ammous, un manual para el delirio https://elpolemista.blogspot.com/2025/01/criptomonedas-el-desastre-que-viene-por.html ,y no podía ser más oportuno porque acompañaba el artículo en el cual explicaba el qué y porqué del cripto dinero y el cómo necesariamente iba a terminar, y eso que esta demostración que nos ha hecho Javier Milei no es más que una muestra de lo que viene, también hace idea de las consecuencias porque el problema afecta a buena parte de la extrema Derecha que hace de la negación de la regulación monetaria y económica en general su bandera (curiosamente de los aranceles, su lado opuesto, ahora también). Y en aquella entrada de El Polemista aparecía Principios de economía de Saifedean Ammous, el libro “primo hermano” de Parásitos Mentales de Axel Kaiser, (ambos editados en Deusto); si el primero es el ideario económico “libertario” pretendidamente heredero de la escuela económica austriaca, este segundo el político. Más adelante iré con la reseña.

Y es que la casualidad ha querido que coincida su análisis con la noticia que estos días llegaba desde Argentina:

En unas pocas horas el presidente argentino Javier Milei llamaba desde sus redes a sus seguidores a, “para incentivar la economía argentina”, invertir en una criptomoneda ($Libra) que valía menos de un dólar, la presentaban nueve desconocidos (en ese momento) que ganaban 87 millones de dólares mientras 44.000 argentinos perdían su inversión. 

La participación del presidente argentino en la estafa parece obvia dado que la página web de la oferta estuvo disponible tres minutos antes del anuncio presidencial en parece perfecta sincronización, de tal manera que la moneda pasó de 1 a 5.000 dólares de golpe. En ese momento, los nueve inversores retiraban los 87 millones ganados y los fondos invertidos desaparecieron repentinamente.

Ante la evidencia de la estafa, un furioso Javier Milei afirmaba su desconocimiento de “los pormenores del proyecto” y calificaba de “ratas inmundas de la casta política” a quienes reclamaban explicaciones: el criptogate ya estaba en marcha y el escándalo en pleno debate político.

$Libra, la criptoestafa, se trata de un producto de extrema volatilidad y riesgo, hasta el punto que se basa en la reputación y fiabilidad que da quien la presenta o publicita; una moneda (como todas las criptomonedas, hay casos políticos similares aunque de momento sin sobresaltos como $Trump) parte de un valor artificial sin soporte ninguno, se infla de manera artificial para que suba llamando a nuevos inversores que permitan a los iniciales retirarlo rápidamente y obtener el beneficio. En este caso el timo era tan obvio, que no tardaron desde el entorno de Milei en explicar disparatadamente desde el boicot en forma de hackeo primero, después que habían engañado al propio presidente, incluso que nada era lo que parecía. El escándalo estallaba en la cara de un Javier Milei que era colaborador necesario de una forma u otra en todo el timo; entre los inversores después se ha sabido que estaban empresarios en tecnologías del entorno del propio presidente argentino, incluso buena parte del proyecto en el que se englobaba $Libra se había realizado desde la Casa Rosada presidencial. Ya han llegado las primeras denuncias, ahora se entiende mejor la pretendida destrucción de toda regulación y control que defienden Milei y los suyos.

Llega a España Parásitos Mentales, todo un ejemplo de lo que es ese mundo, de hecho es un libro que sorprende nada más verlo, incluida la edición que ha hecho Deusto en España con una cubierta (la misma que la chilena de Ariel) que podría ser la portada de una novela de terror o de ciencia ficción; ciertamente el texto le hace justicia.

“Los parásitos mentales tienen el mismo efecto a nivel tanto social como individual. Si no son diagnosticados y combatidos a tiempo, sólo se detectarán cuando ya sea tarde, cuando el daño sea tan evidente como irrecuperable y la putrefacción social no pueda extirparse sino con un enorme dolor y un costo que pocos están dispuestos a pagar.”

¿Y quién se muestra de esta guisa? El chileno Axel Kaiser, tertuliano televisivo y profesor universitario, lidera el think tank contra la ideología woke Fundación para el Progreso… autor de varios libros del mismo sesgo. Los derechos sociales son inmorales y parasitarios, podría perfectamente sintetizarse así, no hay mucho más. Se define a sí mismo: “yo me siento un héroe que se ha atrevido a plantar cara a los autores del pensamiento tóxico” (El Mundo, 16/2/2025).

Y enumera los males:

Parásito I: La justicia social. 

De la mano de Rousseau, creador del parásito y seguido dos siglos después por autores infectados como Josep Stiglitz, la justicia social presenta como uno de los problemas más urgentes de la vida en común la desigualdad producida por el mercado fundado en la propiedad privada; el libre mercado requiere intervenciones estatales sistemáticas. Peor aun el superventas de Harvard University Press Thomas Piketty argumenta que la justicia social requiere impuestos a las ganancias y uno global a los más ricos como modo de equilibrar socialmente. Kaiser responde de la mano del profesor de Harvard John Rawls, se trata no de igualar resultados, sino oportunidades. 

En términos generales, intencionado para llegar a un público amplio o no, el libro recurre a esta forma de pensamiento básico, simple y pretendidamente obvio sistemáticamente; algo así como “el sentido común” con el que Donald Trump argumenta la falta de hechos que refuten sus afirmaciones. El victimismo basado en la “dictadura” de las ideas progresistas que serían absolutamente hegemónicas sobrevuela constantemente el relato.

Parásito II: Derechos sociales.

El “infectado” defiende que la sociedad desigual en materia de bienes fundamentales, como educación, salud, pensiones, vivienda o estatus en general, es injusta. El autor se da cuenta de la magnitud de la afirmación y la camufla asociando al parásito con la confiscación, expropiación, el monopolio del Estado y la prohibición de la convivencia del sector público y el privado. Esta visión totalizadora de la realidad es otra de las cualidades del texto, para el lector europeo que lleva conviviendo con indiscutible éxito en ella puede sorprender. Lo resuelve denunciando la confusión de libertad con el de poder, habría sido Hayek ya en su obra Camino de servidumbre (1944) quien mejor lo habría planteado. Los parásitos defienden la libertad económica entendida como conquista sobre las necesidades humanas mediante una abundancia de bienes creada por el Estado frente a la libertad de oportunidades propia del liberalismo clásico. Parásitos Mentales es un texto que busca desmontar lo que considera ideario tóxico muy por encima de afirmar o proponer alternativas más allá de la desregulación y el monopolio ideológico de la Libertad.

Parásito III: Neoliberalismo.

En este punto parece que el problema sería la mala interpretación que la Izquierda hace (cita a diferentes líderes latinoamericanos, de Fidel Castro a Boric) de las tesis del economista austriaco Friedrich Hayek o de Milton Friedman como darwinistas sociales que defienden el triunfo del más fuerte, punto que Kaiser se limita a negar.

Parásito IV: Estado Benefactor.

Tras denunciar al mismísimo canciller alemán Otto von Bismarck, décadas antes de la Primera Guerra Mundial como creador del monstruo. “El Estado benefactor, o Estado social de derechos, daña severamente el principio de derecho de propiedad y la libertad individual, porque supone que al menos parte de nuestro trabajo es del colectivo, y no de quien lo ha producido. Eso implica que unos deben trabajar gratis para otros, pues la riqueza para financiar esos beneficios sociales siempre debe venir de alguien que la ha producido (…) Dado que la riqueza se crea, cuanto más rica sea una persona bajo reglas de libre mercado, más enriquecerá a sus conciudadanos. La lógica de la colaboración en el mercado es, en este aspecto, como la de un equipo de fútbol. Messi hizo ganar a Argentina el Mundial de 2022, de eso no hay dudas. Pero, sin el resto del equipo, él no habría podido ganarlo, eso también está claro. Lo que ocurre es que la contribución específica de Messi a todo el equipo fue muchísimo mayor y determinante que la de los demás jugadores, por eso él era mejor pagado y la estrella indiscutida. Gracias a Messi todos se beneficiaron, pues todos fueron campeones del mundo y se hicieron mucho más ricos (…) Así funciona también el mercado. Si Elon Musk se hace multimillonario es porque la riqueza total que creó para los demás supera con creces la que acumuló personalmente.”

Perdonen por la extensión de la cita, pero creo que sirve para hacerse la idea.

Parásito V: Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

De nuevo Friedman da cuerpo al argumento sobre la RSC: las empresas no pueden ser responsables de ella porque son construcciones económicas y legales abstractas que carecen de conciencia o voluntad, por tanto no pueden serlo más que un edificio o una institución gubernamental. La responsabilidad correspondería a los individuos concretos agrupados en ella, a sus dueños, trabajadores, ejecutivos… que han de hacer todo lo posible por maximizar el valor de la compañía para los accionistas de la empresa que les pagan el sueldo. Así, la responsabilidad de estos no es con la comunidad, sino con los dueños que lo han contratado para maximizar – de acuerdo a ley- las ganancias de la empresa. Así, el problema fundamental de la idea de la responsabilidad social corporativa es que demanda del ejecutivo que actúe no de acuerdo con el mandato entregado por los dueños de la empresa que lo contrataron, sino según sus propios deseos o las expectativas de otros. Supone colectivizar parcialmente el capital y la propiedad para satisfacer deseos y necesidades de estos. Pone Axel Kaiser el ejemplo del combate de la contaminación, de la contratación de “gente menos cualificada por cumplir con criterios de diversidad perjudica la calidad de lo producido y afecta a los consumidores y a los dueños de la empresa, sin mencionar a la gente más capacitada que quedó desempleada simplemente por tener un color de piel o genitales que no cuadran con la idea postulada por el parásito mental de la responsabilidad social corporativa.”

Parásito VI: Diversidad, equidad, inclusión (DEI). ¡El peor y más peligroso de todos!

El DEI sería la negación del individuo como base del orden social imponiendo narrativas del poder, erosionando el Estado de Derecho y la convivencia por generar divisiones irreconciliables en la sociedad entre grupos identitarios. La organización con un fin específico perdería efectividad por imponerle diversidad, el parásito de la DEI, al infectar a las distintas organizaciones, las politiza, desvirtuando completamente su misión original. Obviamente al autor ni se le pasa por la imaginación el hecho de la utilidad representativa y lo que ella aporta en cualquier organización pública es parte objetiva de su misión.

Amplía este concepto el último de los siete males que puede ser muy interesante para las campañas de enaltecimiento de la Hispanidad como generosa obra española en América que realiza intensamente en los últimos tiempos la extrema Derecha.

Parásito VII: el buen indígena.

“La obsesión con la diversidad y la inclusión que se manifiesta en políticas de DEI y el multiculturalismo autodestructivo que proponen las élites occidentales tiene, como hemos visto, un fundamento en la idea de que el hombre blanco occidental es el ser más despreciable, racista y opresor que haya existido jamás. Este parásito mental reconoce ciertamente un origen en doctrinas neomarxistas que se propusieron destruir la civilización cristiana, pero encuentra un correlato en la idea de que el Nuevo Mundo fue corrompido por el hombre blanco, especialmente, por las colonias que establecieron las potencias europeas. Una y otra vez esta mitología ha servido para revoluciones e intentos de imponer una descolonización del orden social injusto, usándose como fundamento para centenares de normas nacionales e internacionales que dan privilegios especiales a grupos supuestamente indígenas a expensas del resto de la población y del progreso general.” (Volverá a Rousseau y su mito del buen salvaje).

Este Parásitos Mentales de Axel Kaiser advierte: La justicia social, los derechos sociales, el neoliberalismo, el Estado benefactor, la responsabilidad social corporativa (RSC), Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) y el “buen indígena” son los parásitos que imponen el crecimiento del Estado sobre la vida económica y las decisiones libres de las personas, generan burocracias gigantescas y subsidios para los grupos de interés, mientras se asfixia y destruye progresivamente al sector productivo. Los efectos sobre la libertad individual son demoledores, pues estos parásitos actúan gradual y sigilosamente.

El lector de El Polemista ya se habrá hecho perfectamente la idea de lo que significa el “libertarismo” que viene de Sudamérica y cómo se complementa con otras modalidades de lo que viene a ser lo mismo: la revolución reaccionaria gana espacios, se impone como alternativa destructiva del Estado Social y Democrático de Derecho, impone una modalidad de democracia autoritaria e Iliberal donde el más fuerte se apoya en una idea de la Libertad basada en la desregulación para poder actuar con absoluta y total impunidad.


En El Polemista se han tratado en profundidad todas estas cuestiones en reseñas de libros o artículos míos, en concreto y en los últimos tiempos la ultraderecha y otros movimientos reaccionarios, también específicamente la figura de Javier Milei. ÍNDICE DE EL POLEMISTA: http://elpolemista.blogspot.com/2023/12/indice-completo-de-el-polemista.html



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