¿Y si Trump impide celebrar las elecciones de medio mandato (mid-term election) en noviembre? Por Jorge Navarro Cañada.

“Cristianos, salid a votar, solo esta vez. No tendréis que hacerlo más. Cuatro años más, sabéis qué, estará arreglado, estará bien, no tendréis que votar más, mis hermosos cristianos. Os quiero, cristianos. Soy cristiano. Os quiero, salid, tenéis que salir y votar. En cuatro años no tendréis que volver a votar, lo arreglaremos tan bien que no tendréis que votar”.

Donald Trump, Cumbre de Los Creyentes organizada por Turning Point Action en Palm Beach (Florida), julio 2024.

Es un escenario que hoy no se contempla y además presentaría muchos problemas por generar un colapso institucional de una magnitud que lo deseable sería que fuera inviable por los poderes que lo impedirían, pero lo cierto es que Trump nos está demostrando que no se plantea ningún límite.

La hipótesis no entra en las posibilidades presidenciales desde la legalidad, tendrían que producirse por la vía del Golpe de Estado, pero a principios de este año y ante los niveles de rechazo que genera su gestión con el previsible desastre electoral para los Republicanos, decía el presidente norteamericano, “si lo piensas bien, ni siquiera deberíamos celebrar elecciones”. Rápidamente, secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt: “estaba “bromeando, siendo gracioso”.

Meses antes, Trump ante Volodymyr Zelensky: “Así que dices que durante la guerra no se pueden celebrar elecciones. Déjame decirte algo: dentro de tres años y medio, ¿quieres decir que si estamos en guerra con alguien, no habrá más elecciones? Oh, eso está bien”.

Así que está claro, a Donald Trump le gusta repetir, en broma o en serio, estas cosas, lo que garantiza que lo tiene en mente. ¿Estar en guerra o una supuesta amenaza inminente a su vida ahora que estamos ante otro atentado fallido contra él podrían ser una excusa?

Esta semana tras el atentado, la credibilidad del mandatario bien podría quedar explicada a través de su retórica por la paz y contra la violencia, especialmente contra figuras como la presidencial, pero vienen del responsable o partícipe del magnicidio en Irán o el secuestro presidencial en Venezuela.

Trump respecto a la violencia política tiene el antecedente del asalto al Capitolio en su nombre, de la indiferencia ante o incluso celebración de muertes de sus oponentes como el fiscal especial Robert Mueller, o de Rob Reiner y su esposa.

Incluso menospreció el brutal ataque a Nancy Pelosi que acabó con las brutales heridas de su marido y ha llegado a difundir mensajes como “el único Demócrata bueno es el Demócrata muerto” y llama con frecuencia a sus seguidores al boicot, por ejemplo de Bruce Springsteen, o al abierto incumplimiento de la legalidad en “actos de violencia justificada”.

La Constitución de EEUU exige que el nuevo Congreso preste juramento el 3 de enero de 2027. Y las elecciones además de tener fecha fija, son competencia de los estados, la administración USA vía gobernadores sólo podrían cambiar la fecha en alguno concreto en caso de gran catástrofe, y esto no ha ocurrido nunca. Es más, no se dejaron de celebrar ni en la invasión británica de 1812, ni en la guerra de Secesión en 1864. Tampoco durante las dos guerras mundiales.

De momento Trump lo que está haciendo es modificar los mapas electorales, dificultar el voto por distintas vías -incluido el voto por correo que el mismo utiliza como forma de votar- y sigue buscando fórmulas.

También los Demócratas tienen clara esta posibilidad y anuncian estar preparados para ello, pero obviamente hablamos de un escenario extremo que acabaría rompiendo toda posibilidad de equilibrio institucional y democrático.

Ni que decir que en el caso de imponerse la normalidad, entendida como legalidad, el desastre Republicano es más que previsible y no sólo generará un bloqueo de gasto de la administración Trump, es que probablemente se activaran los mecanismos para su destitución, bien por impeachment – en la Cámara de Representantes se presentan los cargos que por amplia mayoría de dos tercios deben ser votados en el Senado, este procedimiento se ha iniciado antes pero nunca ha llegado a su fin- o bien por la mucho más compleja e improbable 25 Enmienda por la cual el presidente es “incapaz de ejercer los poderes y funciones de su cargo” por lo que el vicepresidente asume  sus funciones.

No me resisto a hacer una reflexión vinculada a la guerra de Irán:

En El Polemista defendía hace unos días que aunque se llegue a un probable acuerdo, estaría abocado a ser incumplido o hay grandes posibilidades de ello.  ¿Negociaciones con Irán? Probablemente nada de lo que se acuerde tendrá visos de cumplirse. Un callejón sin salida. https://elpolemista.blogspot.com/2026/04/negociaciones-con-iran-probablemente.html

Pero esta hipótesis sería si cabe más probable en caso de tener Donald Trump en mente la posibilidad de la no celebración electoral de noviembre.

En su ecuación, que es la que realiza para mantener su bloqueo en el Estrecho de Ormuz, la economía de iraní colapsaría tras el hundimiento de sus exportaciones fundamentales -especialmente petróleo, derivados y gas- viéndose abocado al cierre de actividad con graves consecuencias.

Y el cálculo es real aunque obvia lo fundamental: Irán ya estaba preparado para esta posibilidad antes de esta guerra al igual que en el plano militar, y ni una ni otra fueron previstas por norteamericanos ni israelíes.

Al margen de esto último, el problema fundamental de mantener esta guerra para Trump es la subida del coste de la vida, fundamentalmente del combustible en EEUU, precisamente por su coste electoral. Pero aquí es donde Irán podría errar en su cálculo si las elecciones no se celebraran y EEUU no viera otro inconveniente en el alargamiento de la situación que sus beneficios en la venta y gestión de su producción petrolífera que ahora son notables.

Y este caso el mundo entero estaría abocado a un desastre en forma de una recesión demoledora.

Todo esto es entrar en el terreno de las hipótesis pero conviene tenerlas en cuenta y confiar en que la realidad sea más previsible, y tanto la crisis de Irán tenga un desenlace razonable como la cita electoral norteamericana se celebre con normalidad.

En sus 15 años El Polemista ha tratado cuestiones similares en numerosas ocasiones, máxime el trumpismo o la actual guerra de Irán, tanto por medio de reseñas y análisis de libros como en artículos míos, podrán encontrarlos en:

ÍNDICE COMPLETO DE EL POLEMISTA: http://elpolemista.blogspot.com/2023/12/indice-completo-de-el-polemista.html 

 

Viñeta de Muzaffar Yulchiboev.

 


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