¿Negociaciones con Irán? Probablemente nada de lo que se acuerde tendrá visos de cumplirse. Un callejón sin salida. Por Jorge Navarro Cañada.

Donald Trump juega con la que él considera una ventaja: nada de lo que acuerde, en unas negociaciones que se pueden producir o no, tiene por qué llevarse a cabo ni le obliga. Y el poder de la fuerza cree también que se lo permite. No olvidemos que sigue acumulando poder militar en Oriente Medio y ello hace pensar que dado el coste y la necesidad para ello de desprotección de zonas del planeta hasta ahora estratégicas para la defensa de EEUU, podría tener pensado hacer uso de ello. Todo ello por asombroso que resulte para cualquier mente normal bajo la premisa de su capacidad infalible para improvisar según convenga. 

El único inconveniente de todo esto es que el presidente norteamericano cada día que pasa ve como el efecto de su imprevisibilidad y el factor sorpresa van perdiendo efectividad. Y es cierto que siempre elementos no esperados podrían forzarle a quedarse quieto en algún momento.

A estas alturas y visto lo indiferente que se muestra hacia la debacle electoral a la que se dirige en las lecciones de medio mandato en noviembre lleva a pensar que cuenta o podría tener pensado con que no se celebren, algo inconcebible antes de comprobar que esa es una categoría que ya no existe en el universo trumpista. De nuevo entramos en la especulación de lo imprevisible, pero también en la certeza del espacio y tiempo en el que opera que no es otro que la democracia liberal más antigua y consolidada del mundo. O eso seguimos, al menos yo, creyendo. Esto incluye el entramado institucional, que incluye e al partido Republicano en toda la ecuación.

Sin embargo estos dos primeros años de Trump nos han dejado a nivel global  desastres constatables que siguen operando entrelazados en el contexto internacional:

-            La guerra arancelaria, que sólo ha traído inseguridad e inestabilidad. Por sí sola desastrosa, tanto para EEUU, que ha visto que además de su nulidad legal por la propia justicia norteamericana, no ha generado los ingresos deseados, sino también para el comercio mundial.

-            Crisis energética. No sólo en cuanto a la pérdida de expectativas y estabilidad, también como combinación perversa con la anterior. Caso claro al respecto, Alemania; rebaja sus expectativas de crecimiento del 1% al 0,5% y se dirige a su cuarto año consecutivo de estancamiento siendo objetiva la responsabilidad de la combinación de aranceles y precio de la energía en ello. Pérdida de inversiones, aumento del gasto público, pérdida de músculo empresarial… vienen detrás, a esta hora imposible saber qué consecuencias políticas y sociales, globales, comerciales… generan movimientos como estos, pero obviamente también son negativos para EEUU y se contradicen, por ejemplo, con sus imposiciones en gasto en Defensa que iban a revertir en su economía, por no citar sus amenazas a la OTAN, otro ejemplo de incoherencia permanente en la gestión y los anuncios de Trump.
Ahora México anuncia que recurrirá al “fracking” para la extracción de gas y así reducir su dependencia respecto a su vecino del norte.
Atención igualmente a consecuencias medioambientales directas o indirectas de la actual crisis.

-            Pérdida de poder del dólar. Ya abiertamente se plantean fórmulas alternativas en el sistema internacional de pago, que van desde el yuan chino a criptomonedas, pasando por modelos de trueque u otros más complejos, pero que en primera instancia están favoreciendo la pérdida de confianza y sobre todo, de dependencia respecto al dólar y EEUU como actor principal en su desarrollo. Caso claro, el trabajo en esta dirección que han realizado los BRICS.

-            Inseguridad. ¿Podemos calcular el precio que tendría para el comercio global el dotar a Irán de papel de controlador y gestor del paso de Suez? O visto lo visto, ¿de impedirlo?

Es más, si la última ocurrencia de Donald Trump, ocupar EEUU ese lugar en el cobrador de peajes. ¿Cuál sería el resultado? ¿Puede hacerlo?

 

No son más que algunos elementos del contexto en el que nos encontramos, sin duda el más preocupante para EEUU su pérdida de influencia, pero también para la estabilidad, seguridad y confianza internacional.

¿Y la otra parte? Irán a esta hora no es más que un Estado organizado por y para su defensa, no tiene la menor estructura política estable, incluso su “éxito” militar se basa en la inconexión e independencia de sus elementos, lo cual pone en serias dudas su capacidad para tomar decisiones de ámbito político permanentes, ni tan siquiera factibles, más allá de su propia necesidad existencial como régimen político. No obstante, nunca se pierda de vista el riesgo de colapso no controlado de la República Islámica.

Todo esto, implicaría también prever el comportamiento de terceros como Israel, incapaz de mantener mucho tiempo su “tregua” en Líbano sin que ello generara la caída del gobierno de Netanyahu y sumiera al país en una inestabilidad política igualmente de incalculables consecuencias.

Y siguiendo con el capítulo de terceros, si bien las monarquías del Golfo podrían asegurar cierta estabilidad, actores hoy secundarios como Siria, Irak, Yemen… estarían en disposición de ejercer cierto protagonismo en momentos concretos.

Además, más tarde o temprano otros directamente implicados aunque ahora en un segundo plano de acción bélica como Pakistán (al margen de su papel negociador) o sobre todo Turquía, Egipto (esta crisis les está sumiendo en una verdadera emergencia económica) entre otros, en algún momento tendrán algo que decir.

Estamos ante un callejón sin salida y vamos a asistir a episodios hoy aparentemente descartados.

Esta crisis ha sido tratada en El Polemista y temas relacionados a lo largo de los 15 años con cientos de reseñas y artículos en este blog.

ÍNDICE COMPLETO DE EL POLEMISTA: http://elpolemista.blogspot.com/2023/12/indice-completo-de-el-polemista.html 

 

Autor inspirado en Banksy desconocido. 




 

 

 


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