Comienzo
con el marco ideológico en el cual se ha producido la asociación “por miedo”
entre homosexualidad y extrema Derecha en quien mejor lo ha contextualizado:
Jasbir K. Puar en Ensamblajes terroristas. El homonacionalismo en tiempos
queer presenta este concepto como una acción en Estados Unidos como un
garante de los derechos LGTBQ+ frente a la amenaza exterior, fundamentalmente
del Islam. En ello, han encontrado la complicidad de sectores de gais,
lesbianas y feministas conservadores con las políticas belicistas de la Derecha
estadounidense, en un “ensamblaje del género, la sexualidad, la clase social,
la raza y la nación, que conforma los discursos contemporáneos sobre el
nacionalismo, el militarismo, la seguridad nacional y el contraterrorismo”.
De esta
forma sectores de este colectivo se mostrarían favorables a posturas racistas,
xenófobas y discriminatorias participando de la exclusión, detención,
deportación… de grupos como como sijs, musulmanes y árabes…
Hablamos
de una asociación entre el miedo (terrorismo, agresiones…) con la sexualidad
incorporado a los discursos contemporáneos sobre migración, terrorismo,
nacionalismo… de lo que ha evolucionado en extrema Derecha.
No
obstante el concepto ha tenido diversas utilizaciones según momentos y
territorios, pero siempre como idea defensiva que prioriza el ámbito político
al sexual. Un ejemplo sería el caso de Ucrania ante la agresión rusa para
explicar el apoyo de los colectivos LGTBQ+ tras los avances en materia de
derechos en el país frente a la homofobia rusa.
El
politólogo Emil Edenborg: "la geopolitización rusa del género se refleja
en los discursos homonacionalistas y femonacionalistas en Occidente, cuando los
derechos de los homosexuales y la igualdad de género se presentan como pruebas
de 'nuestra' superioridad nacional frente a otros atrasados, ya sean
inmigrantes musulmanes o rusos homófobos".
Una
explicación más clara y directa la da el líder ultra español mientras sostiene
el desmantelamiento de leyes de Igualdad (además de la desprotección contra la
lgtbifobia y colaboración con quienes la practican, incluso violentamente). Santiago
Abascal: “Llegará el momento en el que la mayor parte de los gais españoles van
a votar a Vox (…) es el único partido que quiere sacar de España a los que
lanzan a los gais desde las azoteas o colgarlos de una grúa”.
Cartel
del partido ultra alemán Alternativa por Alemania (AfD) en 2024 como respuesta
al Mes del Orgullo:
“Junio
es el mes del orgullo. ¡Sacamos la bandera negra, roja y dorada por Alemania!
¡Contra la basura arcoíris y el delirio de género!
Sin embargo en otro cartel de campaña electoral
en AfD Berlín 2016 dos homosexuales posan junto al siguiente texto:
“A mi
pareja y a mí no nos interesa relacionarnos con inmigrantes musulmanes, para
los que nuestro amor es pecado mortal”.
Curiosamente
la líder de AfD, Alicia Widel, está casada con una inmigrante de Sri Lanka y
tienen dos hijos adoptados “como excepcionalidad”. (Los carteles los pueden ver abajo).
¿Y funciona esta estrategia de la extrema Derecha que
combina sus valores tradicionales en los que la homosexualidad atenta a todos
sus ideales de pureza, sostienen el matrimonio como una unidad exclusiva del
hombre y mujer con otros derechos como la adopción en exclusiva, con políticas
sexuales basados en la natalidad, ideales masculinos basados en la virilidad o
femeninos contrarios al feminismo… y posiciones de total oposición y
agresividad frente a todo lo que consideran Woke o Queer?
¿Es rentable para quienes la sostienen la idea de apoyo
de los colectivos LGTBIQ+ por miedo y en oposición a riesgos “mayores”?
Pues por asombroso que resulte sí, y aunque es muy
probable que este desapareciera en cuanto estos partidos políticos tomarán
responsabilidades al respecto, siguen subiendo en intención de voto y hay
homosexuales, lesbianas… capaces de correr el riesgo. Incluso sabiendo que
estos partidos y grupos ultras están financiados y patrocinados por Estados y
organizaciones como la homófoba Rusia de Putin, claro es el caso de las
actividades pagadas y organizadas desde la que fue Hungría de Orban al efecto.
¡Incluye a los grupos de extrema Derecha del parlamento Europeo!
Hablamos de colectivos muy satisfechos con los derechos y
la posición adquirida que priorizan su seguridad, creen que los primeros no
peligran a pesar de la evidencia. Piensan que la Izquierda no les protege aunque
lleven en sus programas medidas en favor de ellos. Son especialmente hombres
blancos de clase media-alta, añadir que este fenómeno es mayor en gais que en
lesbianas.
En Francia, en un clima de extraordinaria polarización,
también en estas minorías, una encuesta publicada esta primavera en la revista Tétu
situaba a Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen como la opción preferente
entre los votantes LGTBIQ+.
Ciertamente a muy poca distancia estaría La Francia
Insumisa de Jean-Luc Mélenchon y su crecimiento parecía imparable en esos
colectivos.
No deja de ser paradójico que, como en España, fueron los
socialistas quienes llevaron el matrimonio gay y un candidato como el
macronista de centro Gabriel Attal es abiertamente homosexual.
En el Reino Unido Nigel Farage y su Reform UK es la
opción favorita de los gays (y de las mujeres heterosexuales, saquen sus conclusiones),
aunque junto con los Conservadores sumarían más o menos lo mismo que la suma de
Verdes y Laboristas.
En España la encuesta reciente más fiable la hacía 40dB
en 2025; en ella el 60% de los homosexuales eran votantes de partidos de
Izquierda. El PSOE lo hacía en ascenso, 38,4%, tres puntos y medio más que en
las elecciones 2024, pero más de 10 sobre 2023. Este dato es interesante
respecto a los próximos comicios.
Caso inverso al de Sumar que había pasado de 23,1% en
2025 a un 10,6% en 2025.
Podemos en 2025 estaba en el 8,4%, era irrelevante su
dato un año antes pero en 2023 llegó al 22,6%.
El Partido Popular estaría a la baja, en 2025 un 19,7%
frente al 22,1% un año antes, y al alza, VOX; crece entre homosexuales: del
7,1% en 2023 al 9,1% en 2025, 7,2% en 2024.
Quiero hacer un apartado a los Estados Unidos de Donald
Trump por su evidente interés a puertas de sus elecciones Legislativas de "medio
mandato". Su influencia sobre el resto de Occidente es evidente y será clave en
las posiciones de toda la extrema Derecha:
Partamos de las elecciones 2024: según una encuesta a pie
de urna de la cadena NBC News, Kamala Harris obtuvo el 86% del voto LGTBIQ+
frente al 12% Donald Trump. Supone una diferencia de 15 puntos respecto a 2020,
cuando el republicano obtuvo el 27% del voto LGBTQ frente al demócrata Joe
Biden.
Hoy sin embargo la situación no puede ser más preocupante
para este colectivo:
La encuesta realizada en mayo de 2026 por Gallup indica
que el 65% de los estadounidenses aceptan el matrimonio homosexual, 6 puntos
menos que en 2023, nos tendríamos que ir a 2017 para encontrar un dato similar,
cuando Trump fue investido presidente para su primer mandato. Coincide con la
caída de 9 puntos respecto a si son aceptables las relaciones homosexuales, hoy
lo serían para el 62% de los estadounidenses. ¡Entre los Republicanos sólo el
35%! En 2022, antes de la llegada de Trump, era el 56%.
El cambio de género lo aceptan un 38% de los encuestados,
Republicanos el 5%.
Estos datos, insisto, serán relevantes, no sólo a nivel
electoral, afectará a todos los ámbitos sociales en un momento en el que se
debate incluso el derecho a voto; la propuesta de la extrema Derecha en auge
propone restringirlo al “hogar familiar”, no al ciudadano. Esto hoy sería
impensable, pero igualmente sirve para hacerse una idea del papel que va
adquiriendo la Mujer en la sociedad a la que aspira la ultraderecha
norteamericana y el papel que los colectivos LGTBIQ+ podrían ocupar en ella.
Con un panorama así es pertinente volver a hacerse la
pregunta: ¿Puede un homosexual consciente de su lugar en la sociedad dar su
voto a posiciones ideológicas y existenciales que ponen objetivamente en
peligro sus derechos adquiridos de forma tan penosa y lenta?
¿Es consciente el colectivo LGTBIQ+ del retroceso que le
espera en esta “revolución Reaccionaria” que está viviendo todo Occidente?
¿Puede ser mayor el miedo al inmigrante o al diferente
que la propia identidad y su lugar en la sociedad?
Homosexualidad y extrema Derecha sólo pueden encontrase y
coincidir a través del miedo.
Todos estos aspectos, y muy concretamente los fenómenos
Iliberales y de extrema Derecha se han tratado en numerosas ocasiones en El
Polemista a lo largo de sus más de 15 años de vida, tanto en forma de reseñas
de libros o artículos de su autor, Jorge Navarro.
ÍNDICE COMPLETO DE EL POLEMISTA:
Similar imagen de la familia ideal de la Alemania nazi y la que proyecta Alternativa por Alemania (AfD)
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