Realismo y pragmatismo como motor de la relación de España con Marruecos. Más cabeza y menos testosterona ante un problema que será emergencia nacional. Por Jorge Navarro Cañada.


 La segunda parte de este artículo es la esencial.

Van pasando los días tras el asalto masivo a Ceuta y el necesario análisis de sus circunstancias, imprevisiones y medidas preventivas para el futuro, se va imponiendo un discurso reactivo que sitúa a Marruecos como, en el mejor de los casos, un competidor hostil y una amenaza a interese españoles.

La realidad es que la relación de vecindad con el reino alauí ha sido siempre susceptible de conflicto, pero estos amenazan con empeorar cuando a los intereses propios de la posición y la disputa de territorios, se suman los geopolíticos y con ellos terceros países.

La opinión pública se contamina estos días de un tipo de razonamiento basado en la “suma cero”: “si esto lo tengo yo, no lo tienes tú”.

Y no hay nada más pernicioso en política, economía… y si cabe más en geopolítica aunque la lógica de las Relaciones Internacionales basada en la disputa de recursos pueden hacerlo tentador y siempre tendrá su parte de realidad. Y ahí se cuelan argumentos que apuntan a la balanza de pagos entre ambos países, las remesas, el tráfico de personas y mercancías…

Aun así contextualicemos con claro sesgo español para que no quepa duda:

El comercio entre España y Marruecos no para de crecer a un ritmo notable beneficiándose del crecimiento de ambos. Tanto que en 2024 (Ministerio de Exterior) les vendimos por valor de 12.859 millones de euros frente a unas importaciones de 9.834 millones, nuestro tercer mejor cliente fuera de la Unión Europea por detrás de estadounidenses y británicos.

Además los marroquíes son nuestra primera inversión en África siendo España un creador de riqueza y empleo inestimable para ellos, siendo su mayor socio comercial.

En otro orden de cosas España es absolutamente clave en el tráfico de mercancías y personas con Europa, incluye momentos esenciales para Marruecos como la Operación Paso del Estrecho con cientos de miles de pasajeros y vehículos que suponen todo un reto logístico para España.

Y todo ello siendo más de un millón los marroquíes que conviven con nosotros y somos su mayor fuente de remesas, en 2025 en torno al 15% de todas las que reciben, clave en la economía del país. También lo es el flujo eléctrico que reciben de España…

Son algunos ejemplos, simplificando por motivos de extensión de la necesidad real que Marruecos padece de nuestro país para su crecimiento y bienestar.

Ellos igualmente con razón podrían argumentar el peso que su población en sectores españoles clave como el sector Primario y su papel irrenunciable para la economía española, son el mayor colectivo extranjero de la Seguridad Social, con 422.347 afiliados por delante de rumanos, colombianos, y venezolanos, y podrían argumentar con el beneficio que España goza como contrapartida a todos sus “servicios”.

Pero vamos a lo esencial:

La Política Exterior de Marruecos en el diseño por ahora exitoso del futuro incluye elementos para ellos irrenunciables que suponen una disputa inevitable con nuestro país:

Ser potencia esencial militar y comercial en el Mediterráneo Occidental, lo que incluye infraestructuras portuarias como Tánger o Nador en detrimento de los puertos españoles mediterráneos y de ciudades como Ceuta y Melilla.

Ocupar un papel similar en el Atlántico norteafricano logrando un control sobre de este que incluye disputas de recursos con sus vecinos, incluidos España. En este punto de hacen especialmente sensibles los que están en juego en los fondos marinos canarios. No tardarán en aparecer como conflicto de alto riesgo entre ambos países.

Patrocinado, financiado y dotado por todo tipo de recursos por parte de Estados Unidos e Israel, además de apoyado por otras potencias Occidentales, el control logístico-militar y de diferentes rutas en el Sahel (tráfico humano, armamento, terrorismo, narcotráfico…). Este asunto es clave para entender la política en torno al Sahara y sus apoyos, más que decidido por parte de EEUU pero también por parte de España.

Como elementos esenciales en su estrategia de logro de sus objetivos -de los cuales España es por su situación el mayor perjudicado- están, en ocasiones como verdadera coacción- el control del flujo migratorio a Europa, o de igual o mayor riesgo para nuestro país, la colaboración en la lucha con el narcotráfico que en algunos territorios del litoral andaluz llega a niveles de amenaza máxima hasta el punto de superar a las autoridades españolas. La cooperación marroquí es esencial al respecto.

Otras cuestiones como la colaboración con Europa en materia de terrorismo es vital, aunque en ese caso en doble dirección, igualmente del control de las poblaciones de marroquíes en diferentes países europeos que podría llegar a ser un grave problema de orden público.

Me permito sugerir nuevos marcos inevitables de cooperación con casos que se presentaran a no mucho tardar:

En estas circunstancias y más allá del momento crítico, especialmente en la política y opinión pública española que incluso a cuenta del Mundial de Fútbol 2030 está encendida, podría servir como ejemplo:

España como organizadora del Mundial contó en su candidatura con Portugal como fortaleza de esta, y se incorporó a Marruecos con el fin de lograr a dicha candidatura el apoyo y voto africano en todo un ejemplo de lo positivo de la colaboración en contra de lo que hoy se debate en España en una irresponsable actuación de buena parte de los partidos políticos y medios españoles.

¿Justifica ello el tener que ceder la celebración de la Final de dicho evento? Rotundamente no, pero España debe aceptar que su papel, como el resto de Europa es decreciente en el escenario geopolítico dominado por EEUU y que sus interese miran claramente en favor de Marruecos; ello incluye a organizaciones demenciales como FIFA y sus personajes siniestros. Y aun así, ¿cuál puede ser la solución? Pues sospecho que será algo así como mantener el protagonismo absoluto de España en el Mundial 2030 pero tener que cederlo en el de Clubes 2029. Diplomacia y gestión.

¿Y Ceuta y Melilla? Pues quizá España tenga que comenzar a aceptar que a medio plazo el acuerdo con Gibraltar pueda inspirar los que se podrían firmar con Marruecos con fórmulas de soberanía compartida priorizando el interés de la población actual de ambos enclaves.

Lo que a nadie con un mínimo de sentido común aplicado a la política se le ocurre que la vía militar podría solucionar este problema que ciertamente lo es, y lo será un mayor para próximos gobiernos, tanto, que puede costarles su propia estabilidad aunque hoy parece que no lo entienden.

En los 15 años de vida de este blog y sus cientos de artículos y reseñas de libros podrán encontrar todos estos temas o similares.

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El rey Mohamed VI, Melania Trump y Donald Trump en un acto en París en 2018

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