Hacia un mundo sin alianzas; un precio que EEUU no ha calculado y que Israel ignora por completo, por Jorge Navarro Cañada.

Va más allá del nacionalismo o del darwinismo internacional y la idea de “la norma es para los débiles” de Trump; lo que hace que estemos ante un nuevo tiempo en Occidente es la ruptura de toda alianza, la actuación del más fuerte, EEUU, contra sus aliados si quiere sus recursos (Groenlandia) o la actuación fuera de cualquier interés compartido (Irán). Por eso hoy Netanyahu no lo sabe, pero Trump puede tranquilamente dejarle tirado, no hay norma, tampoco moral o de compromiso alguno. De momento en un grado o en otro se responde por la vía de la soberanía, en grado sumo –sacando músculo militar y pretendida grandeur” como Macron- o de forma más “liberal y legalista” tirando de independencia y exhibiendo bandera, como ha hecho Pedro Sánchez. Su influencia es mínima, sin embargo ha evidenciado que otra posición es posible y ha cundido en las opiniones públicas en todo Occidente, incluso en líderes antagónicos como Giorgia Meloni. 

Pero la ruptura de las alianzas no sólo afecta a Trump y la OTAN, esta se extiende a la Unión Europea que si ya la padecía de forma menor con respecto a Rusia, ahora será generalizada con EEUU salvo, si eso es todavía posible, que algún liderazgo inesperado fuera capaz de relanzarla frente a Trump que confía en su intervención política en todos sus aliados para impedirlo (política por medio del apoyo a la extrema Derecha o en política Exterior beneficiando a Rusia, también con la extorsión económica en forma de imposición de compra energética, en Defensa...). 

 

La deslealtad de Donald Trump tiene una segunda consecuencia más importante a medio y largo plazo: la desconfianza por imprevisibilidad; le costará caro a EEUU, a partir de ahora –al menos mientras esté Trump al frente- cualquier acuerdo con ellos es papel mojado. Por el contrario, y puede ser el mayor beneficio que su rival chino saque de ello, China mantiene garantía de cumplimiento, o al menos de previsibilidad. Ojo a esta cuestión, se está resaltando poco la puesta de lado de China en esta crisis a pesar del perjuicio energético que sufrirá de ella. Y en contra de lo que se mantiene al respecto de Rusia que ve reforzada su posición en cuanto a gas y petróleo, también evidencia que su papel geopolítico es nulo como potencia: sus aliados caen –Siria, Venezuela, Irán... ¿Cuba? - sin que tengan la menor incidencia en ello. 

 

¿Y España? Comercialmente Trump poco puede hacerle como país y los plazos electorales españoles aconsejarían a Trump mantenerse a la espera por una posible llegada al poder de sus incondicionales Feijóo y Abascal a los que podría pasar la factura en forma de obligatoriedad de inversiones en Defensa y energéticas, también de retroceso en acuerdos e inversiones con China. 

 

Una cuestión más: la guerra de Irán pone encima de la mesa otras alianzas firmadas en los últimos meses como son las de Pakistán-Arabia Saudí, o Emiratos Árabes Unidos con India, en ambos casos incluyen protección mutua. No parece probable que en caso de necesidad se llevaran a cabo, pero si Trump y Netanyahu llevaran a Irán a una guerra civil entre sus diferentes grupos étnicos, el incendio las podría activar y ello rompería por completo cualquier cálculo en la forma en la que estas podrían desatar un efecto dominó imparable. 

Desde el inicio de esta crisis –al igual que en anteriores en sus 15 años- El Polemista ha analizado estas cuestiones por medio de artículos míos o de reseñas de libros. 

 

ÍNDICE COMPLETO DE EL POLEMISTA: http://elpolemista.blogspot.com/2023/12/indice-completo-de-el-polemista.html

Riki Blanco en El País 08-3-2026. Y fotos misma fecha La Vanguardia.



 

 

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