No creo que sea completamente inútil para contribuir a la solución de los problemas políticos distanciarse de ellos algunos momentos, situándolos en una perspectiva histórica. En esta virtual lejanía parecen los hechos esclarecerse por sí mismos y adoptar espontáneamente la postura en que mejor se revela su profunda realidad.
JOSÉ ORTEGA Y GASSET

lunes, 23 de marzo de 2020

Desinformación, coronavirus y China, por Jorge Navarro Cañada.



La desinformación es uno de los grandes peligros en una crisis como esta, pero no nos engañemos: los bulos y mentiras, muchas de ellas con finalidad de desequilibrio, son mucho menos dañinas que el que la mentira global venga de medios de comunicación importantes o de instituciones; quizá la peor de ellas y que puede tener graves consecuencias de futuro es la que pone a China como el modelo de solución y por ejemplo no a Corea. El primer problema es que de las cifras que da el Gobierno chino ni una sola es creíble. Segundo, la represión brutal dejando a miles de personas hacinadas sin la menor legalidad que les pudiera amparar no es un método aplicable en democracia aunque con un enorme descaro China se erige en solución y se permite abroncar a las democracias como Italia por ser “blandos”.

Los hechos son tozudos: el gobierno de Xi Jimping actuó tarde, incluso teniendo probablemente la información del origen del virus la ocultó y no tomó medidas hasta que no tuvo la certeza del avance imparable del virus. Respecto al origen ni tan siquiera ha tomado medidas para frenar definitivamente el tráfico y consumo de especies salvajes sin el menor control. Ahora, con el coronavirus “controlado” en China se han embarcado en una carrera salvaje de propaganda dentro y fuera del país que culminará con el mayor de los secretos: la vacuna contra el virus que por cierto, los países Occidentales trabajan en ello con transparencia en los métodos y con una finalidad sanitaria, no política.

Respecto a la política interior China sigue reprimiendo a periodistas, intelectuales o cualquier crítico con la gestión que quiera contar lo sucedido y niega rotundamente información sobre las consecuencias de lo sucedido incluido las que van a tener en la inminente recesión global.

Respecto a las democracias europeas hay motivos para la preocupación, y es fundamentalmente lo que motiva esta reflexión. Si ya habíamos asistido a un peligroso giro liberal en personajes como Donald Trump, Salvini o Boris Johnson que da pistas sobre la inquietante tendencia de la democracia liberal a principios de autocracia (fenómeno no solo occidental, personajes como Jair Bolsonaro, Nicolas Maduro, Rodrigo Duterte o Vladimir Putin, son algunos ejemplos), nos acercamos a un escenario de pérdida de prestigio de la democracia liberal en favor de posiciones autoritarias que ejemplifica China. Y la campaña publicitaria de las autoridades chinas después de la crisis irá destinada a la inversión nada inocente en países como España o Italia, como se ha hecho estos años atrás en países del Este de Europa, Balcanes o Grecia o en sectores estratégicos en toda Europa (algún ejemplo son el puerto del Pireo en Grecia o terminales en los de Valencia y Bilbao, hasta compañías de robótica como la alemana Kuka, pasando por activos inmobiliarios en la City londinense, equipos de fútbol italianos, pesticidas suizos, automotrices suecas o proyectos turísticos franceses…).

Así comunicaba la embajada china en España: "En la noche del 17 de marzo de 2020, el presidente chino, Xi Jinping, mantuvo una conversación telefónica con el primer ministro español Pedro Sánchez Pérez-Castejón con cita previa (…) "Después de la epidemia ambas partes deben intensificar los intercambios y la cooperación en una amplia gama de áreas”. Sorprendentemente el Gobierno de España no ha publicado nada al respecto ni ha dado detalles de esa conversación entre Pedro Sánchez y Xi Jinping.

Obviamente toda cooperación humanitaria y sanitaria se agradece y es bien recibida, claro está, pero en zonas del planeta como África ha venido seguida de otras que podríamos llamar con mucha cautela “neocolonización”.


Ilustración de El Roto en El País (23/03/2020).

El Roto


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