No creo que sea completamente inútil para contribuir a la solución de los problemas políticos distanciarse de ellos algunos momentos, situándolos en una perspectiva histórica. En esta virtual lejanía parecen los hechos esclarecerse por sí mismos y adoptar espontáneamente la postura en que mejor se revela su profunda realidad.
JOSÉ ORTEGA Y GASSET

jueves, 24 de enero de 2019

Diario en ruinas (1998-2017) de Ana Teresa Torres, y, el final del mito bolivariano.



Escribo estas líneas cuando la Asamblea Nacional de Venezuela ha nombrado Presidente Juan Guaidó sustituyendo a Nicolás Maduro y el país se encuentra sumido en la incertidumbre y el enfrentamiento generalizado. Gran parte de los países americanos han reconocido al nuevo presidente aunque también ha habido declaraciones en favor de Maduro por naciones como Rusia o Turquía.
Es obvio que la solución para Venezuela pasa por la convocatoria inmediata de elecciones supervisadas por la comunidad internacional dado que si bien la legitimidad de la Asamblea Nacional es indiscutible y por tanto el nombramiento de Guaidó debe ser reconocido también lo es que requiere la legitimidad que democracia dan las elecciones.

Ana Teresa Torres ya en La herencia de la tribu (Ed. Alfa, 2009) explicó de manera magistral como en el pueblo venezolano coexisten dos mitos: el bolivariano y democrático. El primero de la independencia de donde aparecen los héroes nacionales de donde salieron los políticos posteriores hasta nuestros días alimentando el imaginario colectivo del país. Simón Bolívar como símbolo de la nación y pilar de todo proyecto político, económico, social… de Venezuela hasta el punto de formar nuevos paradigmas mitológicos, tales como el mito histórico marxista, el mito cristiano, el socialista…
El mito democrático cumple las mismas funciones del bolivariano estableciéndose  
como una esperanza de cambio y progreso, pero no logra satisfacer los deseos y aspiraciones de la colectividad:
“La democracia venezolana ocupó aproximadamente medio siglo durante el cual encarnó el imaginario de la modernidad pero, al igual que ocurrió con la Independencia, terminó siendo un mito inconcluso”

En este Diario en ruinas (1998-2017) (Ed. Alfa), la autora denuncia el concepto mismo del patronímico de Bolívar por los bolivarianos y el cambio de la simbolización más importante de la patria, su nombre: “Así comenzó mi vida como opositora”.
Año por año, y en diferentes fechas, el libro está escrito a modo diario, y no le falta sentido del humor dentro del drama:
“AÑO 2000-14 DE FEBRERO: Inolvidable Día de los Enamorados. El presidente (Hugo Chávez) en medio de su programa Aló Presidente, le dijo a sus esposa, Marisabel: Esta noche te doy lo tuyo.”
Ese mismo año comenzaría el chavismo una implacable acusación de todo aquel que no fuera seguidor y participara del proceso de cambio descalificando a buena parte de la sociedad venezolana y de su destrucción moral hasta el punto de deshumanizarla.
La autora, que se define como una resistente describe, fecha a fecha, todos los acontecimientos que pueden hacer comprender este periodo histórico de Venezuela.
También psicoanaliza a Hugo Chávez en su discurso, por ejemplo en el de Navidad de 2005 donde encuentra en la capacidad discursiva utópica su principal arma política, y aun así ese día se le escaparon viejos prejuicios antisemitas. Este fue el discurso:
“ El mundo tiene para todos, pues, pero resulta que unas minorías, los descendientes de los mismos que crucificaron a Cristo, los descendientes de los mismos que echaron a Bolívar, de aquí y también lo sacrificaron a su manera en Santa Marta, allá en Colombia, una minoría se adueñó de las riquezas del mundo, una minoría se adueñó del oro del planeta, de la plata de los minerales, de las aguas, de las tierras buenas, del petróleo, de las riquezas, etc., etc.” En 2009 Venezuela rompía relaciones con Israel.
Al año siguiente Chávez volvería a ganar las elecciones con su mejor resultado y comenzaba 2007 anunciando la nacionalización de todo lo que se hubiera privatizado, pero ese año el chavismo obtenía su primera derrota electoral en su referéndum aprobatorio de la reforma constitucional aunque en 2010 ganaba las legislativas, eso sí, ya mostrando cierta debilidad y la salud de Chávez muy deteriorada.
“5 de marzo de 2013: La necrológica oficial dice que Hugo Chávez murió el 5 de marzo de 2013 a las 16:40 en el Hospital Militar Carlos Arvelo de Caracas. Una muerte rodeada de desaguerros constitucionales, como también iba de suyo. Pocas personas pudieron comprobarlo. Los discípulos estuvieron atentos a ocultar el cadáver y tenían buenas razones. Era necesario esperar a la resurrección, aunque demorara más de tres días. Pero, quieras que no, la muerte tenía que ser desvelada.”
Aparecen ahora personajes como Nicolás Maduro, Capriles, Leopoldo López… y Venezuela antes de las derrotas del chavismo ya abiertamente transformando en una dictadura sin complejos, por ejemplo 2016 empieza con la confiscación de la señal de antena de la Asamblea Nacional, ya no la recuperaría. Comienzan de manera imparable a salir las cifras de desnutrición y carencias de todo tipo, la ruina del país es ya imposible ocultarla.
“2 de diciembre de 2017: He aprendido mucho en las colas. Me parece que los expendios de comida son lugares de alto riesgo. En el automercado que frecuento cuando llegan productos regulados aparece personal de seguridad, por ahora sin armas. En poco tiempo desaparecerán los modales de clase media que todavía subsisten y sabremos lo que es pelear por la sobrevivencia.”
Ana Teresa Torres termina su diario anunciando el colapso del régimen bolivariano.

Es difícil hacer reseña de un diario con tantos datos, consigue la reelaboración de la memoria individual con la colectiva y esa es su mayor virtud, pero este es el relato de la desesperanza que va cundiendo en una ciudadana que desde el primer momento siente una gran desconfianza por un régimen que acaba siendo la ruina de Venezuela, el desencanto y la desesperanza.
Hoy la situación ha cambiado y sin duda el movimiento de la Asamblea Nacional nombrando a Juan Guaidó es un hecho de enorme relevancia.

La edición de Alfa, de momento solo en Venezuela, aporta referencias y artículos de Ana Teresa Torres.


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