Gente peligrosa de Philipp Blom, Cartas a Eugenia de Holbach, Memoria contra la religión de Meslier, y, la deuda con la otra Ilustración.
Tras leer Encyclopédie y Años de Vértigo era difícil resistirse a este Gente peligrosa, y es que la capacidad de Philipp Blom para traducir la Historia al lenguaje más cotidiano hace de sus libros (los tres citados editados por Anagrama) un viaje delicioso por los periodos que trata, y que en el caso de la Ilustración ya dejó claro su dominio en Encyclopédie. Desde el salón de Paul Heinrich Dietrich, barón de Holbach (al que en todo momento Blom cita por su versión francesa Paul Henri Thiry), vamos a asistir al paso de personajes que liberándose de la Ley de Dios van a plantear que sin verdades absolutas, solo la comprensión es el principio de toda moral. Y atención, porque las consecuencias de ello supondrán un cambio de enorme magnitud, tanto como que sin un Dios que coloque a unas personas sobre otras el derecho a la felicidad es igual para todos. Y esto que hoy podría parecer una obviedad entonces suponía una auténtica revolución, motivo por el cual el mundo religioso puso el grit...