La Resaca. Escenas de una guerra civil parsimoniosa de Jeff Sharlet. Cómo se apaga una democracia sin vuelta al punto de inicio.

En El Polemista he tratado varias veces la decadencia democrática de EEUU, más grave si cabe por haber sido el referente de esta a lo largo de todo el siglo XX, no sólo como modelo, también como defensor y exportador de ella. Hoy sin embargo lo es del modelo iliberal de esta, la mayor amenaza que el original Liberal está padeciendo.

Llega ahora a España de la mano de la editorial Capitán Swing, ya convertida en todo un referente y después de haber publicado La Familia, donde Jeff Sharlet, periodista (Harper’s, Rolling Stone o The New York Times Magazine), escritor y profesor en Dartmouth College, se infiltraba en la red o secta integrista cristiana del mismo nombre para poner al descubierto los mecanismos y conexiones del poder en EEUU entre la religión, la identidad y la autoridad política.

En La Resaca, Sharlet plantea, como en el título completo dice, la deriva norteamericana a una guerra civil parsimoniosa.

“Este libro de crónicas de gente complicada que hace cosas terribles es también el registro del duelo y sus distorsiones, de cómo a veces la pérdida cuaja en ira y odio, o negación, o delirio. Sobre todo, delirio.”

Por este libro desfilan personajes consecuencia de una época de disolución, citando al director de documentales Jeffrey Ruoff, el Trumpoceno.

La resaca, (finalista del Premio del Círculo Nacional de Críticos del Libro y Libro Destacado del Año de The New York Times 2023), dividido en tres partes ordenada por canciones, Day-O de Harry Belafonte, “cambió el curso de la Blanquitud estadounidense”, Goodnig, Irene (original de Lead Belly popularizada en 1933, normalmente entendida como una nana pero en realidad viene a ser una declaración de supervivencia en forma de “hasta aquí hemos llegado”), y Dream On de Aerosmith que Donald Trump utilizaba en sus mítines para deleite de sus seguidores.

El concepto de Blanquitud es importante en este hilo de personajes y situaciones reales, lo pone con mayúscula para diferenciarlo pero dándole la misma importancia que a la Negritud por ser una identidad racial de su misma trascendencia histórica. La Blanquitud aglutina muchas cosas: deseos, chistes, juegos, dinero, universidades, cólera…

La idea de la guerra civil en Estados Unidos subyace en todos los relatos, pero a pesar que ello es parte de la cultura política del país, donde el autor la ve evidente es en el asalto al Capitolio en 2021, Sharlet en alguna entrevista (las utilizo también para hacer esta reseña por ser explicativas de la obra) define en ese momento el trumpista como un movimiento fascista (aunque no conforma un régimen fascista completo) donde por ejemplo las milicias que se habían ido organizando durante los últimos 50 años ahora se han convertido en una especie de organizaciones paramilitares. La violencia como acción política abiertamente aceptada. Y la “religión” ocupa un lugar esencial.

Volviendo al libro y el momento del Capitolio en 2021: Se trata de Ashli Babbitt, la figura central de La resaca. Era una mujer de una zona muy liberal de California, votó a Obama, nunca fue a la iglesia en su vida. Pero acabó el 6 de enero marchando al Capitolio por Trump y Jesús. Murió durante el asalto. (En cursiva palabras textuales del personaje): “(…) Ella estaba convencida del pucherazo de las elecciones. Creía que Trump era uno de los mayores guerreros de Dios. Creía que ella sería sus botas sobre el terreno. Quería ser la tormenta. Acabó dejando a todos los suyos para salvar el país o para cometer un acto de terrorista sediciosa…”.

Trump habría sacado de Vladimir Putin la utilización del nacionalismo cristiano, una fe capaz de exaltar a través de predicadores de Derechas a gente que ni siquiera va a misa. Una pseudoreligiosidad que se libera de cualquier restricción religiosa. Iglesias que tienen milicias, y predican abiertamente a favor de las armas.

Leo estos días a Jeff Sharlet ejemplos actuales:

En la propia Casa Blanca el secretario de Defensa, Pete Hegseth sería un ejemplo de ese fundamentalismo, ha escrito varios libros y llama a la “guerra civil lenta”, o “guerra civil fría” (además de defender posiciones esclavistas o la restricción del voto femenino). En MAGA y el trumpismo el nacionalismo de género y sus discursos de misoginia extrema coexisten plácidamente.

Sharlet ha puesto el manifiesto de Cole Allen (autor en abril del ataque durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca) de ejemplo nada excepcional del hartazgo y la aceptación de la violencia también contra Trump.

Y es que sólo confirma una sensación que la lectura del libro deja como de forma amarga:

El trumpismo ya es estructural, incluso en algunos de sus oponentes se plantea para luchar contra Trump ser como Trump. Similar retórica y marco, desconfianza de la comunicación y la información… aunque llegara un Demócrata a la presidencia en 2028 con ideas democráticas, el ecosistema para apoyar la democracia no será nunca el anterior a Trump, todo está infectado.

La lectura del libro es esencial e inquietante en la idea de la muerte del periodismo, el autor sostiene que la única forma de entender la política hoy en EEUU es la inmersión y escucha de la gente común, en realidad eso es La resaca, transmite el concepto de polarización como vacío que oculta la ceguera colectiva ante este momento histórico.

MAGA aparece retratado como un ejercicio de creación y mutación constante de un enemigo interno para mantener la cohesión del grupo y su identidad.

Si algo queda claro para el lector de La resaca es que la esperanza ya no viene del optimismo, lo hace de la desesperación profunda.

La primera mentira del fascismo es su inevitabilidad y se le combare con la resistencia civil y democrática

Dice uno de los personajes MAGA que aparecen en el libro de Jeff Sharlet:

“- Vivimos una muy mala época, predicó Pierce en Sacramento – en la batalla eterna entre la libertad y la tiranía.

Añadió sin embargo, que no estaba todo perdido porque Dios ama tanto al mundo que nos mandó un ángel como Ashli Babbitt para recordarnos que la libertad tiene un precio y que ese precio es la sangre.”

En El Polemista el trumpismo ha sido analizado desde muchos ángulos, y en todo momento he defendido la imposibilidad de una guerra civil convencional en EEUU. Lo trataba junto a un libro que bien podría complementar este (Como empieza una guerra civil y cómo evitar que ocurra de Barbara F. Walter, Ed. Península) https://elpolemista.blogspot.com/2026/01/guerra-civil-en-eeuu-no-es-imposible.html

Sin embargo hay lugares intermedios, y en ese sentido la que se refleja en esta obra se estaría librando ahora y parece inevitable que vaya a peor.

En la entrada anterior de este blog planteaba la, aunque poco probable a día de hoy, hipótesis de la cancelación por parte de Donald Trump de las elecciones de medio mandato y sus consecuencias. https://elpolemista.blogspot.com/2026/04/y-si-trump-impide-celebrar-las.html

En sus 15 años El Polemista ha tratado cuestiones similares en numerosas ocasiones tanto por medio de reseñas y análisis de libros como en artículos míos, podrán encontrarlos en:

ÍNDICE COMPLETO DE EL POLEMISTA: http://elpolemista.blogspot.com/2023/12/indice-completo-de-el-polemista.html 


 

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