¿Vox comienza su declive? Por Jorge Navarro Cañada.

 

En marzo Vox llegaba flamante a las elecciones castellano y leonesas tras sus excelentes resultados en Extremadura y Aragón que apuntaban a un ascenso imparable destinado a obtener más del 20% del voto antes de unas elecciones Generales -todavía sin fecha- que deberían ser su consagración como fuerza, por lo menos, determinante en la Derecha española.

Sin embargo Vox obtuvo un buen resultado, pero en absoluto cumplió objetivos ni pudo evitar que el PP mejorara el suyo respecto a elecciones anteriores y lo que es más importante, frenara en seco su transferencia de voto al partido ultra. (Para colmo su alternativa en la extrema Derecha, SALF de Alvise Pérez, demostraba su capacidad para dañar gravemente las expectativas de los de Abascal). Era el respiro que necesitaba el Partido Popular para afrontar, de un lado los pactos de gobierno autonómicos en Extremadura, Aragón y Castilla y León, de un lado, y afrontar las elecciones Andaluzas en mayo en las cuales Vox podría volver a ser poco relevante y dirigirse con peores expectativas a lo que parece que será un 2027 electoral.

Todo esto ocurre al mismo tiempo que el partido de Santiago Abascal sufre una ruptura interna en la que no queda “nadie” del grupo de fundadores y dónde las acusaciones de prácticas inquisitoriales y corrupción generalizada se ceban con una organización que de pronto, debe asumir como el halo carismático, novedoso, fresco… de sus líderes, especialmente del propio Abascal, y de sus siglas en general, de desvanece como consecuencia de problemas que podría no tener reversión.

Y es importante, el contexto internacional podría estar también indicando un declive de la ola reaccionaria que vendría de una percepción general; la extrema Derecha como sinónimo de inestabilidad y caos, con su máximo exponente, Donald Trump, como responsable de un desastre de gestión interna en EEUU, y global con la guerra de Irán rechazada en todo el mundo. Y además con consecuencias directas sobre la vida diaria de los ciudadanos a nivel global. Algo así como si las cuestiones identitarias, de odio y emocionales se desvanecieran ante la realidad del pecio de la alimentación, el combustible, el transporte… de la vida, en suma.

Pero prefiero dejar el análisis internacional para otra entrada y no alargarme con esta sobre el caso español, aunque podría valer en muchas cosas para otros países.

Vox ha dejado de ser útil. El votante en Castilla y León, adelantándose al resto de elecciones en España, estaría temiendo que su voto se perdiera en un partido que imposibilita el pacto y el gobierno estable en sus territorios. Sin duda, entre otras causas, está la negativa de Vox a gobernar y tomar responsabilidades, esa estrategia de Abascal ha chocado con un calendario electoral que le hace llegar a las elecciones Generales tras haber evidenciado este aspecto a nivel Autonómico y Municipal. Vox se repite en sus ideas base en negativo; migración, memoria histórica, políticas de género… pero no aporta más allá de estos elementos que parten de una base emocional que es lo que se está perdiendo.

Un elemento ideológico clave para comprender el proceso de pérdida de solidez del fenómeno, vale también para otros casos fuera de España:

La extrema Derecha ha tomado el rechazo a los inmigrantes, el nacionalismo y la respuesta a todo lo que engloban en el fenómeno Woke sus tres primeras esencias y una cuarta, esencial: dar respuesta a la lucha centro-periferia, urbano-rural, en un periodo en que los elementos tecnológicos y de globalidad han debilitado y dejado fuera de toda capacidad de influencia y de decisión a la periferia, al entorno de las pequeñas ciudades y el mundo rural, que ha quedado a expensas por completo del mundo de las grandes urbes donde de toman las decisiones y se firman y aprueban los acuerdos, negocios, leyes…

Pues bien, la extrema Derecha -Vox en España- habría visto como la ola Reaccionaria ha alcanzado a la Derecha tradicional que habría hecho suyas las propuestas anti migratorias y de respuesta al Woke, incluso las identitarias vinculadas a elementos culturales, morales y religiosos, nacionales, incluso raciales y étnicos en algunos casos (en España hemos visto por ejemplo a Isabel Díaz Ayuso defendiendo teorías supremacistas como el Gran Reemplazo).

Vox se sitúa así como un partido innecesario para el electorado urbano, y es transversal a edad, género… desde luego a elementos de Clase ahora que habían empezado a penetrar en sectores tradicionalmente votantes de la Izquierda.

El partido de Santiago Abascal ha quedado así despojado de sus elementos emocionales y en los racionales es un inconveniente a la hora de conformar gobiernos y asumir responsabilidades de decisión política. Y de pronto realidades que antes no se percibían como su ausencia de programa real, la falta de cualificación de sus candidatos, la total inexistencia de equipos de gobierno o cuadros para asumir cargos de responsabilidad, se han evidenciado perdiendo todo su encanto para un votante deseoso de votar identidad, alternativa, emociones…

Escribo estas líneas poco después de la polémica generada tras los cánticos racistas e islamófobos, incluso y sorprendentemente de desprecio al himno nacional de Egipto de una parte importante de los asistentes al partido de fútbol disputado en Barcelona entre España y Egipto.

Mientras la condena y la indignación social de organizaciones sociales, partidos políticos de la Izquierda y de forma más tibia de la Derecha contra unos comportamientos que parece evidente estaba organizado, coordinado y previsto por la ultra Derecha y organizaciones afines a Vox, estos se han negado a condenarlo incluso podría considerarse que los han hecho “suyos”.

Lo menciono porque no es casual y podríamos estar ante un intento por parte de los ultras de recuperar la pulsión racista y xenófoba por la vía del enfrentamiento y de la identidad extrema. Ello, y esperemos que no, podría ser la antesala de un intento de repetición de situaciones como las que se vivieron en 2025 en Torre-Pacheco o anteriores como las de El Ejido. Simplemente lo apunto.

Vamos a ver cómo transcurren estos meses de firma de acuerdos electorales Autonómicos, evolución de las luchas internas, acusaciones y escándalos en Vox, la precampaña, campaña, elecciones y solución de resultados en Andalucía el 17 de mayo y cuál es el escenario que dejan para el curso político 2026-2027, pero podríamos estar en la antesala de la caída a la irrelevancia de Vox, incluso a la escisión por la vía de una nueva organización creada por los “purgados” de Abascal, su pérdida de espacio en favor de otras organizaciones si cabe más antisistema como SALF…

Como simple apunte, no pierdan de vista la evolución en Cataluña de Aliança Catalana y cómo puede servir de modelo para iniciativas de extrema Derecha territoriales, un espacio en el que se podrían acomodar mejor las pulsiones rural-urbano, centro-periferia antes citadas y que serán las que estos grupos conservarán como propias, no sólo en España.

Los fenómenos de ultra Derecha en El Polemista se han tratado en numerosas ocasiones, incluido casos concretos como Vox, Chega!, Aliança Catalana, trumpismo… también históricos y de actualidad. Los encontrarán en el ÍNDICE COMPLETO DE EL POLEMISTA: http://elpolemista.blogspot.com/2023/12/indice-completo-de-el-polemista.html

 

Foto Europa Press.


 

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