¿Es contagiosa la revuelta francesa? Podría serlo en lo emocional y empático, pero no en lo práctico.
Causas justas en sectores que se quedan descolgados en un país deprimido que asiste, además de a su crisis emocional, a una crisis de deuda o inflacionaria como amenaza real en el peor contexto global; y lo van a pagar los servicios públicos, las oportunidades para todos agravando la brecha social. Y la demográfica, también la territorial, no podemos separar este clima de anteriores crisis como las generadas en sectores primarios y que explican en buena parte el giro político de estas. La misma furia, igual decepción, incertidumbre y resentimiento puede encontrarse en buena parte de Europa, pero e n Francia hay quien la dirige y canaliza, también quien la rentabiliza; la Izquierda alternativa de Mélenchon (Francia Insumisa) que con mala fe o simplemente incomprensión de la magnitud del fenómeno interpreta la revuelta, agita e intenta sumarlo a su causa, o los ultras de Le Pen (Reagrupamiento Nacional) que saben que este es el camino al Eliseo. La promesa de orden y castigo se hace...