Ir al contenido principal
España polarizada: un desastroso proyecto a corto plazo. Próximas legislaturas de riesgo. Por Jorge Navarro Cañada.
Me temo que Pedro Sánchez no permitiría que nadie se lo dijera o no le escucharía,
además está convencido de que pasará a la historia como un presidente valiente
que bregó con los problemas más graves jugándosela y en soledad contra los
elementos. Que su Amnistía catalana e Indultos, Regulación de inmigrantes,
políticas sociales indiscutiblemente igualitarias y en algunos casos rompedoras,
y sobre todo su Política Exterior (especialmente su carisma internacional y su
oposición a Trump) fueron ejemplos de clarividencia. Y acierta, la historia pasado el elemento polarizador que
hoy genera le reconocerá así y en parte con justicia porque se verá como un
ejercicio de decisión-solución sin matices ni segundas lecturas.
Pero lo que a largo plazo se perderá de vista es que
varios de estos logros se deben a elementos de oportunidad e interés político.
Ni la Amnistía y los indultos se hubieran producido de no ser condición imprescindible
para gobernar ya que en minoría sin acuerdos no hubiera podido hacerlo nunca,
ni muchas de las medidas sociales se hubieran llevado a cabo sin dependencia de
los pactos, la presión de los grupos a su Izquierda, máxime gobernando con
ellos, ha sido, como es lógico, fuerte.
Pero sin duda el elemento más conflictivo es la Política
Exterior por lo que implica y obliga a España, a día de hoy, pero también a
futuro.Y Pedro Sánchez abusa de su propio interés político en su gestión, más allá del indiscutible comportamiento criminal del gobierno de Netanyahu en Israel o la flagrante violación de todo Derecho Internacional con consecuencias desastrosas por el Donald Trump.
Tanto que el próximo gobierno, sea del signo que sea, va
a tener que dar solución a su situación con un aliado imprescindible, guste o
no, como EEUU, va tener que afrontar unas necesidades en Defensa acordes con
Europa de un lado, y de seguridad respecto a Marruecos que con el apoyo decidido
y sin fisuras de EEUU e Israel, va a pasar a posiciones de presión, territoriales,
migratorias y de rutas de tráfico diversos, incluso políticas en cuanto a la
población marroquí en España de alto riesgo de conflicto. Todo ello en un
ineludible contexto de deterioro de la UE y OTAN.
La opinión pública estos matices sólo los percibe diluidos
en escándalos, ruido y combate político, máxime si la Oposición se comporta de
forma desleal e irresponsable por sistema como es el caso, tanto a nivel
internacional como interno.
Y anuncia problemas, la presencia de un partido como Vox
y de un Partido Popular muy escorado a la Derecha, generarán situaciones con
los nacionalismos periféricos, tanto catalán como vasco, que podrían ser de
altísimo voltaje, tanto hasta el punto de generar situaciones como la del Procés
catalán que cambió por completo la dinámica política española, sin ir más lejos
para generar que el Vox de Abascal (el anterior es anecdótico hasta ese momento)
se convirtiera en fuerza decisiva en la política española.
¿Nos imaginamos en un gobierno PP-Vox gestionando un giro
en Euskadi como el que augura una política basada en la competición PNV y Bildu
con el PSE de árbitro?
No sólo a nivel de grupos políticos, tras esta
polarización que sufre España, ¿cómo sale la credibilidad del sistema judicial
después de los abusos que estamos viendo, en muchos casos provocados por la
gestión corrupta y de fagocitación del estado democrático que hicieron en
legislaturas anteriores los gobiernos de Mariano Rajoy y el Partido Popular?
El próximo gobierno español se va a encontrar con un cambio
de ciclo endemoniado, tanto a nivel económico, probablemente bajo la sombra de
la recesión, como geopolítico, lo que incluye cambio de fronteras, ambiente
bélico intermitente a nivel mundial, agravamiento de la competencia entre China
y EEUU, injerencias constantes como norma de intervención de las potencias, descomposición de la Unión Europa y OTAN tal y como las entendemos hoy
para ser instituciones muy mermadas en funciones y poder, y, como país
periférico y de rango “medio” en una posición de desventaja respecto a los
Estados decisivos y decisorios.
Todo el abandono de estas realidades en la España de hoy
motivadas por cuestiones partidistas y de competición política, no tengo la
menor duda que van a generar un alto coste, y habrán sido culpa y responsabilidad
compartida, pero en mayor medida de quienes más capacidad de decisión tienen
hoy.
A estas alturas es tarde para exigir a unos y otros
responsabilidad, también a una sociedad en su conjunto que participa de un
clima de división que muchas veces ni siquiera se explica a través de la
realidad social o el día a día de los ciudadanos.
En sus 15 años El Polemista ha tratado cuestiones
similares en numerosas ocasiones, tanto por medio de reseñas y análisis de libros
como en artículos míos, podrán encontrarlos en:
Viñeta de Javi Salado, ilustrador, diseñador publica en prensa ininterrumpidamente desde 1992.
Comentarios
Publicar un comentario