El fútbol es nuestro. Grandes historias del fútbol pequeño, de Rafael Escrig. “El fútbol es un milagro que permitió a Europa odiarse sin destruirse”. Paul Auster
Este libro es una declaración de amor al fútbol, no es un texto brillante ni una exhibición de erudición ni profesionalidad, simplemente es un libro que al aficionado que va más allá de la espectacularidad y el bombo habitual le va a hacer pasar un buen rato y le va a aportar un punto de vista diferente al relato de los grandes clubes y las estrellas multimillonarias.
“El fútbol es relato, identidad, pertenencia. Es el espacio donde el individuo se diluye en un colectivo. El “nosotros” es el núcleo emocional del fútbol y lo vincula con la necesidad humana de tribu. El estadio aparece como un microcosmos social donde conviven diferencias bajo un objetivo común.”
En El Polemista ya se ha tratado el fútbol, la última vez también desde el punto de vista del equipo humilde en Rayografía de Nicolás Casariego, y, el Rayo Vallecano en un centenario de orgullo.
Volviendo al libro:
“Cuando veo a esas aficiones animando a sus equipos modestos con la
misma pasión con que otros animan a gigantes europeos, me doy cuenta de
que este deporte sigue teniendo algo puro. Podrá cambiar la liga, el dinero,
las estrellas, pero mientras haya un grupo de personas dispuesto a dejarse la
voz por unos colores sin más recompensa que la alegría compartida, el fútbol
vivirá eternamente.”
Rafael Escrig en El futbol es nuestro (Ed. Geoplaneta) pone a “su” Castellón como ejemplo de lo que es la pesadilla de muchos clubes que han pasado por el concurso de acreedores, la ruina, el descenso a los infiernos de categorías inferiores tras haberse visto instalados en el fútbol de élite y que al fin y al cabo tras todo lo vivido y sufrido sólo le pide a su equipo “que exista”. Y aun así celebra la restructuración del fútbol español, o quizá por eso el que desaparezca la vieja Segunda B que añado yo, era un verdadero pozo del que muchos equipos no salieron o tardaron una eternidad en hacerlo.
Quizá de ahí haga la reflexión sobre los filiales de los grandes equipos, una intromisión profesional en un fútbol que podría tener más sentido en equipos con sus aficiones locales, identidades, sufrimientos, rivalidades, celebraciones, y sus luchas por la supervivencia. Y concluye a favor de los filiales por su papel de formación de grandes jugadores y su experimentación en el fútbol “real”, un modelo que han copiado algunos países como Italia, aunque propone un sistema como el alemán en el que no pueden ascender al fútbol profesional (lo que antes era 2ª División y ahora se llama Primera RFEF). En fin, da para hacer una reflexión en torno a si queremos un fútbol que priorice la representación territorial y la identidad de la afición con sus defectos y virtudes o un modelo de formación del talento en contacto con esa realidad que después aporte a la calidad del fútbol profesional incluido en el de la Selección Nacional.
Hay visitas a fundadores de la Liga como el Real Unión (Irún), Arenas Club de Getxo o el Club Esportiu Europa, o un paseo por el declive de los grandes clubes, los casos de Deportivo de La Coruña, Mallorca, Málaga, Oviedo, Racing… incluso el que ahora se aferra a su condena en 2ª División como mal menor después de muchos años de nostalgia de lo que fue la gloria. Con gran optimismo el youtuber Rafel Escrig ve esperanza para ellos, ya veremos, añado yo, cómo acaban las inversiones de fondos con dudosas intenciones en el fútbol español (no sólo).
Tras un romántico paseo por el fútbol andorrano como ejemplo exótico, en El futbol es nuestro, se analizan los derbis, rivalidades que trascienden lo futbolístico.
Unió Esportiva Sant Andreu contra el Club Espotiu Europa. ¡Los dos equipos más antiguos de Barcelona! O en el Campo de Gibraltar, Algeciras Club de Fútbol frente a la Real Balompédica Linense. Otros más convencionales como el Cádiz-Jerez, Jaén-Linares, Elche-Hércules, Ceuta-Melilla… “ el fútbol solo importa de verdad cuando enfrenta a dos equipos que no pueden dejar de mirarse (…) Ganar al de enfrente para seguir siendo quien eres.”
En España han aparecido en la última década clubes fundados y gestionados por sus propios aficionados. El fútbol hecho desde abajo. El caso más exitoso sería el de Unionistas de Salamanca Club de Fútbol, un ejemplo de no resignarse tras la desaparición del histórico Unión Deportiva Salamanca. En sólo diez años de vida no ha logrado, viniendo de abajo, llegar a la 2ª División pero ya han puesto en apuros en Copa del Rey a Real Madrid y FC Barcelona. Hay otros casos, SD Logroñés, Xérez DFC… en muchos casos historias no tan “felices”.
La Copa del Rey, la primera gran competición nacional, en 1902 se organizó para celebrar la coronación de Alfonso XIII. Todavía no existía la Federación Española de Fútbol, su importancia fue tal que en 1929 se decidió que los clubes fundadores de la Primera División fueran aquellos con mejor historial en la Copa.
Y claro, un libro dedicado al fútbol humilde no puede dejar de destacar las historias épicas de David contra Goliat. Historias que motivan a generaciones enteras de aficionados.
Cuando el fútbol quebraba es el capítulo dedicado a los Concursos de acreedores, descensos administrativos y desapariciones, un drama que siempre amenaza pero que se cebó con el fútbol español coincidiendo con la época dorada de la Selección Española, Eurocopa 2008 y Mundial de 2010, también de las victorias de clubes españoles en Champions y Europa Leagues. Entones la mitad del fútbol profesional español estaba en bancarrota, entre 2004 y 2012 más de veinte clubes se acogieron a la Ley Concursal o suspensión de pagos. Rafael Escrig encuentra el origen del desastre en la estructura jurídica de los clubes y la Ley del Deporte de 1990 por el cual los equipos profesionales pasaban a convertirse en Sociedades Anónimas salvo los cuatro que presentaban entonces superávit (Real Madrid, FC Barcelona, Athletic Club y Osasuna). Se buscaba sanearlos, pero una década después la mala gestión empresarial en varios clubes acabaría con ellos. El autor le otorga a Javier Tebas la “solución” tras el plan de “control económico” y su “límite salarial”. En este capítulo es difícil coincidir con el entusiasmo de Javier Escrig, incluso celebra la reinvención de FC Barcelona a través de “sus famosas palancas”. En fin, ya llegando al final del libro no dejan de sorprender estas páginas desde alguien que defiende el fútbol humilde.
La comparación del fútbol inglés y el español, también el gibraltareño donde la liga local no tiene mucho seguimiento y se disputa completo en el mismo estadio y “casi siempre gana el mismo” precede al último capítulo, Otro fútbol es posible donde celebra en Eibar, Leganés, Girona y Huesca, cuatro ascensos y cuatro debut en Primera como ejemplos de gestión económica y transformación en la sostenibilidad.
En fin, no sé cómo se leerá El fútbol es nuestro. Grandes historias del fútbol pequeño en unos años, pero hoy es un libro que hace pasar un buen rato y que sale del “mal rollo” que el día de hoy genera muchas veces, especialmente en el fútbol humilde que demasiado a menudo sufre un fútbol que no está pensado para él y que incluye aspectos esenciales para analizarlo como los arbitrajes, sanciones, organización de horarios, precios… que son realidades en las que un libro amable no ha querido entrar ni molestar a nadie. A pesar de ello es muy recomendable.
Rafael Escrig tiene su canal de You-Tube, desde 2022 es corresponsal en DAZN y este es su primer libro.
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