Guerra de Irán; en busca de la motivación y los objetivos perdidos. Por Jorge Navarro Cañada.
Dejar a un régimen capaz de controlar todos los recursos de poder de un Estado la lucha a muerte como única forma de supervivencia política, militar y personal no le deja otra alternativa. Si esta posibilidad no era contemplada el efecto es devastador, y empeora si se redobla la apuesta de destrucción atacando recursos imprescindibles para la subsistencia como el acceso al agua, por poner el ejemplo más básico. Es lo que han hecho Israel y EEUU atacando las plantas desalinizadoras como evidencia de la destrucción total, incluida civil y humanitaria, a la que someten a Irán. Más allá de las consideraciones éticas que plantea esta forma de hacer la guerra sea el enemigo lo que se quiera, incluido un régimen criminal y brutal como la República Islámica de Irán, ¿es inteligente?
La respuesta es no, ni práctico tampoco, y lo evidencia el hecho de no sólo no ser imprescindible para lograr los objetivos que se persiguen -aunque se estén improvisando como es el caso- sino por ser contraproducentes por dar incentivos y apoyos al atacado.
El despropósito es aún mayor cuando a la República Islámica se le ha evidenciado tanto el anuncio de ataque a la medida del grado de destrucción máximo que exigía Israel como para darle tiempo y razones para plantarse la situación que viven hoy.
Irán ha logrado internacionalizar el conflicto por la vía de la ruina económica global en primera instancia y por la evidencia de consecuencias imprevisibles su disgregación como Estado (objetivo de Israel como he planteado en El Polemista en entradas anteriores).
Israel tiene un plan: la partición de Irán en varios Estados. Por Jorge Navarro Cañada. https://elpolemista.blogspot.com/2026/03/israel-tiene-un-plan-la-particion-de.html
Llegados a este punto los iraníes sólo pueden confiar en avanzar en esta vía de presión con un "aliado" que no tardará en aparecer: las opiniones públicas internacionales azuzadas por los procesos inflacionarios, la presión de los mercados nacionales y globales. Atención a este aspecto por afectar en el caso de Donald Trump hacia dentro, la propia valoración en EEUU de su gestión, como hacia fuera, la que sus aliados -sean Estados o grupos políticos patrocinados- puedan hacer de ella (y sus votantes en el caso de partidos políticos como la extrema Derecha internacional).
Y un segundo motivo de resistencia si esta se alarga: el cansancio militar por déficit de recursos bélicos por agotamiento y falta de producción, también consecuencia de la improvisación en ese campo.
Llegados a este punto, podemos concluir que esta primera fase de la intervención en Irán de EEUU e Israel, va pasando de operación quirúrgica en la eliminación de mandos de la República Islámica, a guerra abierta entre Estados para acabar siendo un conflicto de desgaste y destrucción sin plazos definidos.
Ahora queda por ver si todo este disparate no tiene alguna motivación extra que hoy no calculamos y que pueda explicar la cadena de errores. Pongamos como ejemplo intereses personales o de grupos concretos, hoy empieza a ser creíble cualquier cosa.
Si esto no es así Netanyahu (que entre otros motivos para precipitar este conflicto estaban sus urgencias electorales) se enfrenta a una posible espantada de Donald Trump en forma de escenificación de “todos los objetivos cumplidos” y finalización de la guerra con “celebración de victoria” incluida.
Por el contrario, en caso de intereses ocultos que van a más allá de lo que hemos visto y ya sabiendo que los humanitarios nunca estuvieron entre ellos, lo peor está por venir para todos; repito, para todos.
Desde el inicio de esta crisis –al igual que en anteriores en sus 15 años- El Polemista ha analizado estas cuestiones por medio de artículos míos o de reseñas de libros.
ÍNDICE COMPLETO DE EL POLEMISTA: http://elpolemista.blogspot.com/2023/12/indice-completo-de-el-polemista.html
Viñetas de Luc Descheemaker
y Hanif Bahari.


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