Precuela. Una lucha de Estados Unidos contra el fascismo de Rachel Maddow. Si se paró entonces, se puede parar ahora.

Ya la editorial Capitán Swing con Jesús y John Wayne. Cómo los evangélicos blancos corrompieron una fe y fracturaron una nación de Kristin Kobes Du Mez nos ponían en la dirección correcta para entender la deriva autoritaria que una parte de la Derecha norteamericana y los intereses que jugaban en torno a ella nos iban a llevar al punto en el que está hoy, también a momentos anteriores de repunte ultra conservador, pero es cierto que la línea divisoria entre este y el fascismo – me permito utilizar conscientemente el término- se ha cruzado y hoy Precuela es un texto esencial para contextualizarlo en su justa medida; exactamente esa, la del fascismo.

Además permite al lector español conocer a Rachel Maddow, estrella de radio y televisión (MSNBC)de contenidos de alta calidad desde hace más de dos décadas y también autora de una bibliografía de gran interés y compromiso desde el progresismo con las libertades democráticas frente a las élites y poderes que las ponen en peligro.

En este sentido Maddow llegaba en 2023 a Precuela tras éxitos como Bag Man: The Wild Crimes, Audacious Cover-Up, and Spectacular Downfall of a Brazen Crook in the White House  (2020) donde ya planteaba de mano de Richard Nixon la impunidad con la que un presidente podía llevar a cabo uno de los peores escándalos de la historia de EEUU en 1973 a través de su segundo, Spiro T. Agnew, que con una retórica explosiva en el apogeo del Watergate llevó a cabo una red de sobornos y extorsiones durante años. Por cierto, en todo ello estaba George H. W. Bush.

El protagonista del fascismo en Norteamérica hoy es Donald Trump, en absoluto es ajeno a otros libros de Rachel Maddow como Blowout: Corrupted Democracy, Rogue State Russia, and the Richest, Most Destructive Industry on Earth (2019), lo menciono porque en este advertía que o la democracia ganaba a este tipo de intereses energéticos y lo que conllevan o desaparecía. Entre otros ejemplos incluía la intromisión decisiva de la Rusia de Putin en los procesos electorales de EEUU.

La cualificación de la autora para estos temas y su interpretación hoy quedó patente ya en 2012 con Drift: The Unmooring of American Military Power. En él denuncia la que era una peligrosa deriva de Estados Unidos hacia un estado de guerra perpetua contra los ideales de los Padres Fundadores. Se detenía en la etapa de Ronald Reegan y como el discurso en torno a seguridad nacional domina el debate político y las consecuencias de ello.

Desgraciadamente cuando Precuela llega ahora a España es todavía más oportuno por evidente y clarificador; en este segundo mandato de Donald Trump desde el 20 de enero de 2025 el intento de destrucción de toda garantía democrática y el clima de acoso y represión contra toda disidencia se hace evidente e indisimulado, llegando incluso a la amenaza al proceso electoral a finales de este 2026 que pudiera ponerle coto. Ello en un clima de violencia que incluye el asesinato de ciudadanos a manos de grupos de mercenarios dotados de armas e impunidad para sus cometidos. Y todo ello tiene una Precuela en conspiradores, propagandistas, matones, corruptos, iluminados... guiados por un ideal fascista, entonces fundamentalmente por la Alemania nazi.

En esta obra campan a sus anchas -lo hará hasta el final de sus días en 2005, no pagó nada por ello- personajes como Philip Johnson, un arquitecto que aspiraba a ser el Adolf Hitler estadounidense y que llegó a ejercer como espía de este pero que dado su poder escapó de toda responsabilidad. Con sus Camisas Grises eligieron al senador y gobernador de Luisiana, Huey Long, como “más listo que Hitler. El mejor ejemplo de lo que más se acerca aquí a un líder fascista nacional”. Es importante por contextualizar:

En un momento de polarización y radicalización ideológica a nivel global, pero también en EEUU, 1934 marca un periodo de gran depresión económica y auge de populismos extremos como el de Huey Long. Acababa de salir Herbert Hoover y llegaba el Demócrata Franklin D. Roosvelt que transformaba con éxito el país con su New Deal. En ese contexto un gobernador rodeado de matones que incluían linchamientos, el secuestro o la extorsión como forma política gozaba de impunidad y popularidad hasta su asesinato un año después. Coincidía con la aprobación en Alemania de las leyes de Núremberg. Dando la idea de lo que se gestaba, en una de las agencias de noticias nacionales se apuntaba, “Huey iba copiando progresivamente el estado de Hitler, pero Luisiana aun no estaba preparada para las purgas de sangre y los campos de internamiento”.

Lawrence Dennis fue el intelectual fascista más célebre de EEUU y el favorito de la Alemania nazi, no acababa de ver claro el trato que estos daban a los judíos y en Núremberg les hacía la sugerencia: “¿Por qué no tratáis a los judíos más o menos como nosotros a los negros?”. Curiosamente este personaje que también escapó de toda responsabilidad era hijo de un hombre blanco al que nunca conoció y una mujer negra que lo había entregado a sus tíos de raza negra para que lo criaran. Su piel más o menos blanca le permitió pasar desapercibido en este aspecto, pero su biógrafo Gerard Horne cuenta que antes de su muerte en 1977 se había dejado el pelo a lo afro.

Ya habrá notado el lector la agilidad y frescura de la lectura de este libro, ayuda el tono muy coloquial con el que está escrito (traducción de Laura Carasusán) a pesar de ser un texto muy documentado.

Y a esto último ayuda lo variopinto de los fascistas estadounidenses de entonces, Donald Trump no hubiera desentonado, desde “radiopredicadores” católicos con millones de oyentes denunciando la conspiración roja y judía como el Padre Charles Coughlin que alcanzó un poder notable llegando a una cuarta parte de los norteamericanos hastiados por la crisis,  a William Dudley Pelley que creía ser visitado por Jesús y anhelaba ser el Hitler de Norteamérica. Este individuo con millones de lectores de pago y sus Camisas Plateadas mezclaban parapsicología y política con una capacidad de reclutamiento sorprendentemente peligroso fueron investigados y documentados por el que luego sería un pope del periodismo en EEUU, Erick Sevareis. Entre otras “aportaciones” estaba el anuncio del pogromo inminente y habían presentado en la Oficina de Patentes de EEUU una solicitud para registrar una nueva arma: el matajudíos.

Henry Allen, fundador de la Guardia Blanca Estadounidense (con otras organizaciones como Federación Germano Estadounidense, el poderoso Frente Cristiano -armado y formado incluso por policías de Nueva York-… planteaban la violencia y el terrorismo con el fin de sembrar el caos que justificara un régimen nazi) que intentó comprar el Ku Klux Klan y prometió más cadáveres de judíos que en “los pogromos europeos más sanguinarios”.

Periodistas, editores, militares, aviadores, activistas antisemitas que se hacían llamar “TNT” por su naturaleza explosiva, senadores como William Langer apodado “el salvaje Bill”, o anticomunistas financiados por Henry Ford. La frenética actividad contra los judíos de este que incluso llegó a inspirar a Hitler, aparece aquí bien detallada. Su periódico, el Dearborn Independent con cientos de miles de ejemplares distribuidos en los concesionarios Ford de todo el país era verdadera propaganda antisemita, como su decisión de no registrar El judío internacional supuso su difusión y traducción en más de diez idiomas y hoy sigue estando disponible con facilidad siendo un referente para grupos nazis en la actualidad.

No sólo hubo villanos, también héroes que pagaron un alto precio. Desde reporteros como Dillard Stokes que se jugó la vida investigando estas actividades, activistas progresistas como O. John Rogge, Leon Lewis cuyos informes siguen siendo fundamentales para los historiadores e investigadores sobre el tema…

Aun así resulta sorprendente lo fácil que pudo ser la creación de redes de propaganda desde fuera y desde dentro, células paramilitares, cargos ejerciendo el boicot a su propio país o simplemente derrocar al gobierno democrático.

El Juicio por Sedición de 1944 al que Rachel Maddow le da bastantes páginas en Precuela es otra “decepción” por no solucionar casi nada, al final esta historia quedó como la actividad de grupos de fanáticos y no como una verdadera operación de acoso y derribo a la democracia como queda constatado a lo largo de toda la lectura del libro.

Precuela es un libro fascinante además de pedagógico, pero hace inevitable la pregunta que sirve, vista la oleada Reaccionaria que sufrimos en todo Occidente tanto hoy como en los años 30 del siglo XX: ¿hay pulsiones latentes en nuestras sociedades que afloran cada cierto tiempo?

Los personajes, programas, ideas… que aparecen en este ensayo son perfectamente comparables con muchas de las situaciones que se dan ahora, pero ciertamente hay una diferencia fundamentalmente que al lector horrorizado por lo sucedido entones se le puede escapar: el asalto a la democracia hoy es mucho peor por hacerse desde el poder, lo que obviamente multiplica sus posibilidades de éxito. Y si bien de momento parece que los judíos no pueden ser el objetivo lo son los inmigrantes, incluso a estas alturas ya simplemente las minorías donde entran elementos de raza, lengua… (Tampoco olvidemos que ramalazos antisemitas de conspiranoia del malvado judío que bien podría ser George Soros siguen vigentes).

En la entrada anterior a esta en El Polemista La civilización judeocristiana. Historia de una impostura, de Sophie Bessis. Filosemitismo como reflejo invertido del antisemitismo. La autora sostiene que la repentina filia a Israel y los judíos en realidad es una reacción inversa del fenómeno antisemita.

Ya no hay comunistas, pero a estos les han sustituido fantasmas como antifa, Woke, colectivos LGTB… y cualquier activista que amenace la hegemonía de los grupos que giran en torno al trumpismo.

Las milicias violentas de fanáticos hoy están igualmente dispuestas y armadas, con la diferencia que la más peligrosa de todas, ICE, opera a través del Estado.

Vuelvo así apuntar el resto de la obra de Rachel Maddow, motivo por el que abría esta reseña con ella, porque el contexto dentro y fuera de EEUU no siendo en absoluto la misma de la etapa de los fascismos del siglo XX encuentra similitudes.

Este blog ha tratado estas cuestiones durante sus quince años de vida muchas veces, siempre desde una especial simpatía y admiración a los Estados Unidos que hoy me genera de la mano de Trump desconfianza y miedo. Pero también esperanza, la misma nación que supo acabar con el brote fascista lo puede hacer ahora, tiene las herramientas humanas, legales y físicas para ello, no tengo la menor duda y esa es otra de las lecciones que se obtiene de Precuela. Una lucha de Estados Unidos contra el fascismo de Rachel Maddow.

Como es norma en Capitán Swing la edición es impecable, en este caso incluye análisis de los personajes que resulta de gran ayuda.

Sobre temas relacionados encontrarán numerosas reseñas de libros y también artículos míos en El Polemista.
ÍNDICE COMPLETO  http://elpolemista.blogspot.com/2023/12/indice-completo-de-el-polemista.html

 


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