Ayuso como fenómeno de fans, por Jorge Navarro Cañada; y, Me gusta la fruta, de Cristian Campos, un ejercicio de fascinación.
Cuando el fenómeno Ayuso se pueda ver con perspectiva probablemente se concluya que era una consecuencia de su tiempo, un fenómeno del populismo reaccionario que se reivindica en los que niega y que podría perfectamente sintetizarse en su “Me gusta la fruta” (llamar hijo de puta al presidente del gobierno ) ; y es un personaje que no pasará a la historia por ninguna aportación ideológica o filosófica, intelectualmente es un producto político vacío, una consecuencia de una enorme “armada” mediática como corresponde a quien gobierna una Comunidad Autónoma que equivale a una ciudad-Estado y dedica a su persona todos los resortes del poder, incluida la autoproclamación de Oposición al gobierno del país. Isabel Díaz Ayuso llega al poder por designación personal por encima de cualquier mérito de Pablo Casado , un dirigente menor que primó en los puestos que pudo su relación personal; en el caso de Madrid no había más que recurrir a sus compañeros de Nuevas Generaciones de Partido Popular y ...