Marruecos: mal cálculo o descontrol de expectativas. Pierde también en esta crisis. Por Jorge Navarro Cañada.

 

De inicio: los primeros y máximas víctimas de esta crisis en Ceuta son decenas de muertos en su intento de alcanzar una vida mejor. 

¿Le interesaba a un país en crecimiento y necesidad de mostrar estabilidad y credibilidad como Marruecos presentarse ante Europa -su mayor e imprescindible socio- como una amenaza en un problema crucial como el migratorio?

¿La desesperación y miseria que se deduce de la marcha caótica de decenas de miles de personas fuera de su país en un absoluto descontrol por parte del Estado es lo que quería mostrar el reino alauí en plena celebración de la Fiesta del Trono?

Si tomamos distancia del acontecimiento podemos observar un país, Marruecos, en plena fase de crecimiento -y dependencia en ello- con una excelente cobertura geopolítica -apoyo incondicional de EEUU, Israel…- frente a una Europa en retroceso.

Estamos pues ante una circunstancia que podría deberse a la suma de factores, que van desde la descoordinación de instituciones en gestión y prioridades en el Estado marroquí sumado a un mal cálculo del control que este tendría ante su propia población; así podría haber sido objeto de engaño y manipulación por grupos con diversos intereses que van desde lo político, hasta los propios de mafias de migración y manipuladores en redes sociales. En definitiva, a Marruecos se le habría ido de las manos una operación que debía haber sido controlada.

No le va a salir gratis un hecho como este a un país que ya genera desconfianza por sus colectivos migratorios y sus problemas sociales en varios países europeos y que de esta forma de convierte en una amenaza real.

Europa: Tras la reacción inicial de varios Estados movidos por intereses ideológicos e insolidarios, ¿pueden sostener un posición objetivamente absurda que les posiciona paradójicamente en el lado de EEUU e Israel es sus posiciones claramente xenófobas y lo que es peor antieuropeas? ¿Pueden los Estados como tales situarse en el lado de la extrema Derecha euroescéptica?

Vamos a asistir a como reculan primero -Italia ya lo ha hecho- y a una corrección hacia una posición unitaria después. De otra forma la deslealtad se convertiría en un error estratégico que a países con “problemas” pendientes como Lampedusa o Groenlandia, no digamos la amenaza rusa, puede no interesarles.

España: sin duda la mayor perjudicada, ha visto cómo su relación -aparentemente sólida- con Marruecos se resquebraja, siendo necesaria para ambos, y asiste a una posición en política Exterior más débil de lo podía prever. Todo ello en un acontecer que en primera instancia estaría resuelto y no debería dar muchos más quebraderos de cabeza salvo en la política interna.

Pero no sólo el gobierno, que ha intentado defender lo indefendible en cuanto a la actitud marroquí y no ha podido evitar un grado de alarma importante en la sociedad española, también en la Oposición que se ha visto sorprendentemente atrapada en la estrategia contraria a los interese españoles de estadounidenses e israelíes, es que, y mucho más grave, un posible gobierno PP-Vox le ha mostrado a Marruecos el poder que tiene, además de para poder chantajear al país, de hacer quebrar al propio gobierno de coalición generando crisis calculadas. Otra opción desastrosa, y sería la alternativa, que España entrara en una escalada de tensiones con Marruecos de imprevisibles y en ningún caso positivas consecuencias para ambos.

No olvidemos tampoco el peso de las comunidades de inmigrantes marroquíes en España -y en otros países europeos- y situaciones conflictivas que pueden aparecer en diversas formas. De hecho, estos días son susceptibles en España de tensiones que recuerden a enfrentamientos entre comunidades que ya hemos visto antes y que grupúsculos extrema Derecha sin duda intentarán provocar.

Pero que nadie dude que en todas sus variantes, las relaciones entre ambos países sufrirán un antes y un después a lo sucedido.

¿Y Ceuta y Melilla? Pues el futuro queda en el aire y la posibilidad de un cambio en su estatus irá ganando terreno en el debate público por inevitable. La pregunta, y aquí me atrevo a aventurar, es si para Marruecos sería suficiente un “acuerdo tipo Gibraltar” con fórmulas de soberanía compartida o si para el reino alauita ambas ciudades deberían entrar en acuerdos más amplios que incluyeran cuestiones que le son estratégicamente más importantes y que afectan a otros conflictos territoriales, energéticos, comerciales…

Es cierto que la coyuntura geopolítica no ayuda a España, máxime mientras Donald Trump dirija un orden internacional en el que Marruecos es una pieza clave -gobierne quien gobierne a los españoles- y Europa una potencia a la que reducir a mero satélite, además de, no lo olvidemos, intereses económicos y financieros vinculados al crecimiento marroquí que podrían dar noticias negativas en la competencia de ambos países.

En suma, no hay ganadores de unos hechos que han generado, no lo olvidemos, decenas de muertos, seres humanos que buscaban soluciones a su miseria y por los que, fundamentalmente la irresponsabilidad de Marruecos, ha demostrado un absoluto desprecio.

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