¿Es contagiosa la revuelta francesa? Podría serlo en lo emocional y empático, pero no en lo práctico.

Causas justas en sectores que se quedan descolgados en un país deprimido que asiste, además de a su crisis emocional, a una crisis de deuda o inflacionaria como amenaza real en el peor contexto global; y lo van a pagar los servicios públicos, las oportunidades para todos agravando la brecha social. Y la demográfica, también la territorial, no podemos separar este clima de anteriores crisis como las generadas en sectores primarios y que explican en buena parte el giro político de estas.

La misma furia, igual decepción, incertidumbre y resentimiento puede encontrarse en buena parte de Europa, pero en Francia hay quien la dirige y canaliza, también quien la rentabiliza; la Izquierda alternativa de Mélenchon (Francia Insumisa) que con mala fe o simplemente incomprensión de la magnitud del fenómeno interpreta la revuelta, agita e intenta sumarlo a su causa, o los ultras de Le Pen (Reagrupamiento Nacional) que saben que este es el camino al Eliseo. La promesa de orden y castigo se hace irresistible para buena parte de los franceses que ven la amenaza delante de sus narices.

En medio se queda la mayoría que mira atónita lo que está pasando incapaz de entender que entre las banlieues, los estudiantes sin futuro como parte de una juventud que sufre crisis como la vivienda, la imposibilidad de emanciparse, las divisiones políticas que provocan caos en su concepción del género, de las libertades y derechos, la división brutal ideológica generacional, los chalecos amarillos organizados y con estructura partidista y sindical detrás, o la delincuencia oportunista no hay más confluencia que el momento político, la percepción de periodo y ciclo histórico terminado, cierto nihilismo en un clima de incertidumbre y duda.

¿Cómo afectará esto a las elecciones presidenciales? En principio esto da alas a los extremos, pero el 35% de jubilados si bien no tiene porqué ser tan determinante en primera vuelta sí lo será en la segunda; y ahí la opción moderada de la vieja política a Derecha o Izquierda, si logra pasar a la segunda vuelta definitiva, puede tener posibilidades.

Pero en caso de una final entre Le Pen y Melenchon, el desastre de la extrema Derecha está asegurado con las consecuencias para Francia y Europa de ahora sí, cambio definitivo de ciclo.

Todos estos aspectos, y muy concretamente los fenómenos Iliberales y de extrema Derecha se han tratado en numerosas ocasiones en El Polemista a lo largo de sus más de 15 años de vida, tanto en forma de reseñas de libros o artículos de su autor, Jorge Navarro.

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