Debemos
empezar por perder el miedo al lenguaje: los fascistas del siglo XX hablaban
para masas enfurecidas y daban soporte a movimientos totalitarios. Pero tampoco
se presentaron anunciando lo que iban a hacer, se mostraron a menudo “amables”
y partícipes del sistema democrático liberal del que antes de liquidarlo se
habían valido para dominarlo.
Adaptado
al siglo XXI la oleada a la que ya podemos llamar sin temor como neo fascista
vuelve a plantear una propuesta de inicio democrática pero lo hace proponiendo
la superación de la democracia liberal presentando una posición de rechazo
abierto al pensamiento de la Ilustración y los ideales basados en el
universalismo, el individualismo y el igualitarismo que dotan al hombre de
ciudadanía, independientemente de su credo o raza y a través de ella de
identidad nacional.
Frente
a ello, el etnonacionalismo antipluralista en todos los niveles de la
convivencia y a través de la guerra cultural fundamentalmente en
materias de nacionalismo, inmigración, identidad e igualdad, que han pervertido
el lenguaje hasta hacerse en buena parte con él a través de movimientos
globales que se alimentan del odio y el desencanto, el temor y la incertidumbre
o la sensación de derrota ante los cambios sociales, tecnológicos…
NOTA
GUERRA CULTURAL: Transformar la cultura en la que se basa el orden político, no
por la vía del poder directo sino por la hegemonía de las ideas y el lenguaje
con el fin de provocar el cambio de la sociedad a largo plazo; el rechazo a las
limitaciones del individualismo liberal (corrección, Woke…) explorando las
identidades distintivas compartidas con otros individuos similares.
En
este contexto y habiendo ocupado paralelamente ya parcelas de poder al máximo
nivel, como puede ser el gobierno norteamericano y logrado el apoyo de las
tecno-oligarquías que les han dotado de los medios para hacerse con una
omnipresencia en todos los debates llegamos a un 2026 decisivo para lograr
hacerse con espacios de poder que podrían hacer irreversible el proceso.
Me
permito seleccionar algunas de las fechas fundamentales, aunque el clima pre
bélico y los acontecimientos pueden modificarlo todo. También al hilo de los
acontecimientos las respectivas opiniones públicas y votantes podrían oscilar
de manera decisiva. La presión de potencias Exteriores cada vez más
intervencionistas y agresivas abren muchas incógnitas:
Portugal,
18 de enero: el conservador Luís Marques Mendes, el líder de ultraderecha André
Ventura y el socialista António José Seguro son los favoritos a suceder a
Marcelo Rebelo de Sousa, quien acaba una etapa de diez años en la Presidencia
del país. El resultado está muy abierto, pero si Ventura no pasa a la segunda
vuelta, Chega!, después del fracaso sufrido en las elecciones Municipales
podría comenzar a dar muestras de agotamiento.
España,
8 de febrero: comienzo de una serie de elecciones Autonómicas en España. Aragón
antes de Castilla y León (15 de marzo) y Andalucía en junio. Entre estas pueden
darse otros adelantos Autonómicos, pero también podrían convocarse las
Elecciones Generales. Todo ello en un ambiente de polarización creciente,
ascenso de la extrema Derecha de Vox en competición por el discurso ultra con
la Derecha (antes liberal-conservadora) del Partido Popular y radicalización
creciente. En juego elementos esenciales de la democracia española que van
desde el propio sistema Autonómico en materias competenciales o los derechos
civiles además de la retórica antipluralista y etnonacionalista antes citada. Comienzan
aparecer elementos de integrismo cristiano en imitación a EEUU (diferentes del
nacional-catolicismo propio del fascismo español tradicional).
Alemania,
8 de marzo: elecciones Municipales en Baviera, y del Parlamento de
Baden-Württemberg. En los meses siguientes se votará en Renania-Palatinado,
Sajonia-Anhalt, Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín. Todas ellas
decisivas para el futuro de Alternative für Deutschland (AfD) con consecuencias
reales y directas para el futuro gobierno del país, también para los pactos que
podrían protagonizarlo. A día de hoy se plantean la formación de alianzas entre
partidos tradicionales para evitar el acceso al poder de AfD, o bien a
gobiernos en minoría, un cambio en este sentido sería catastrófico.
Eslovenia,
22 de marzo: elecciones Legislativas, la victoria del trumpista Janez Jansa que
ya gobernó el país en tres ocasiones en la última década parece probable,
aunque sólo no podría gobernar, pero supone otro riesgo para las políticas de
Bruselas.
Hungría,
12 de abril: es una de las fechas electorales determinantes por la importancia
de Viktor Orbán y su nacionalpopulista Fidesz, referente Iliberal,
autoritario, contrario a las políticas eurocomunitarias y estrecho aliado de
Vladimir Putin y Donald Trump. De momento las encuestas en estas Legislativas sitúan
a la formación conservadora y europeísta de Péter Magyar, Tisza, en
primera posición, incluso alcanzando el 49% de la intención de voto, pero el
control del Estado en todos sus poderes, mediático y social de Orbán le hacen
confiar en su victoria. En una cuestión tan espinosa como Ucrania, ambos son
contrarios al envío de armamento.
Reino
Unido, 7 de mayo: Legislativas en Escocia y Gales, Municipales en Inglaterra.
Son decisivas, mucho más de lo que los medios están resaltando, se juega Keir
Starmer su credibilidad ahora en datos demoscópicos desastrosos de popularidad.
Una debacle del Labour podría ser la antesala de la Moción de Confianza y caída
del gobierno en pleno ascenso de Reform UK de Nigel Farage, el populista de
extrema Derecha en el que Donald Trump tiene puestas sus máximas esperanzas y
que puede suponer el final de bipartidismo Laboristas-Conservadores en R.U.
Estonia,
30 de agosto: Elecciones Presidenciales, Alar Karis busca segundo mandato. La
importancia de estas elecciones radica en el clima de amenaza rusa sobre el
país y la seguridad de la región báltica.
Suecia,
13 de septiembre: aunque la extrema Derecha de Demócratas de Suecia (SD) es la
segunda fuerza política, la gobernante coalición de Derecha-Liberales Tidö se
juega el poder con los socialdemócratas de Magdalena Andersson y una probable
coalición de la Izquierda. No obstante, los ultras ya son decisivos en apoyos
puntuales a la Derecha.
Francia,
20 de septiembre: elecciones Legislativas en un clima de incertidumbre tal que
en este momento es difícil saber que ha podido pasar para entonces dada la
posible caída del gobierno actual, antes se habrán producido el 15 y 22 de
marzo Municipales. De cómo puede llegar Emmanuel Macron a entonces y la
situación de Reagrupamiento Nacional de la condenada por
corrupción Marine Le Pen (cuya apelación se dirimirá a principios de 2026)
y en qué estado se presentarán las demás fuerzas políticas incluida el hoy
segundo Nuevo Frente Popular es muy difícil hacer un cálculo, pero la situación
francesa a nadie se le escapa, depende en buena medida el futuro de Europa y
del éxito de la ofensiva neofascista.
Ese
mismo día se celebran elecciones en Rusia, no hace falta comentar nada.
Letonia,
3 de octubre: elecciones Legislativas, de nuevo la amenaza ultra. La Derecha de
la primera ministra, Evika Silina, que podría verse adelantada por
el ultraderechista LPV, además están en plena pujanza el populismo
nacionalconservador y el nacionalista euroescéptico NA. Todo ello otra vez bajo
la amenaza rusa.
El
22 también se celebrarán elecciones Legislativas en Israel, el futuro judicial
de Netanyahu y sus planes de guerra permanente hacen otra vez de ellas una
incógnita, pero es seguro que no cambiarán la deriva israelí para lograr el
Gran Israel y el uso de la violencia no sujeta a ninguna legislación, ni
nacional ni internacional para ello.
Dinamarca,
31 de octubre: ¿Cómo afectaría una agresión estadounidense en forma de anexión
de Groenlandia? Al margen de ello, elecciones Generales donde el centro Derecha
aspira a repetir coalición de gobierno, la extrema Derecha estará en torno al
10% del voto, pero la inmigración y la violencia serán un tema esencial.
EEUU,
3 de noviembre: ¿Podría Donald Trump generar en el Exterior un ambiente bélico generalizado que
impidiera el desarrollo electoral del país? elecciones para la Cámara de
Representantes y el Senado, es el medio mandato en el cual Donald Trump se
juega no sólo el control legislativo del país, también el aprobado o el
suspenso de los norteamericanos. Son sin duda el momento político decisivo de
este año además del acontecimiento que marcará el futuro del trumpismo y por
extensión de Estados Unidos. Pero, es más: será un mensaje al mundo sobre la
deriva de la reacción Iliberal y si esta se refuerza o por si por el contrario
es frenada.
Bulgaria,
15 de noviembre: Presidenciales. Otra gran incertidumbre, este 2026 ha entrado
en la Eurozona con gran oposición política y el país sumido en numerosas
protestas. Hoy parece lejano, pero Bulgaria es uno de los países que pueden dar
un giro problemático en este año, es el más pobre de la Unión Europea y el
descontento por el fracaso político y el aumento de la desigualdad puede
provocar que incluso hechos como la entrada del Euro sea un catalizador del
descontento donde los populismos tengan vía libre.
Son
sólo las fechas a priori, obviamente los acontecimientos de todo tipo ¡incluso modificación
de fronteras y de alianzas geopolíticas! irán generando cambios incluido en las
previsiones a día de hoy, también fuera de Occidente, varias de ellas tendrán
influencia y consecuencias a nivel global, pero se trataba de dar una pincelada
sobre el momento trascendental que vive la democracia en el mundo y como,
paradójicamente, su propio método natural de elección de dirigentes la pondrá
en peligro o por el contrario habrá podido parar a sus enemigos.
En
El Polemista, que este 2026 cumplirá 15 años, encontrarán todos estos temas
puntualmente tratados como hasta ahora.
ÍNDICE
DE EL POLEMISTA: http://elpolemista.blogspot.com/2023/12/indice-completo-de-el-polemista.html