Breve reflexión sobre la crisis arancelaria, y el “cambio, o vuelta” del papel de Rusia en un segundo plano. Por Jorge Navarro Cañada.
Vladimir Putin ya no se ríe tanto; en sólo unas semanas ha pasado de ser el gran ganador del disparate Trump a casi insignificante, la realidad le ha dejado ante la evidencia: el Atlántico ha desaparecido del primer plano geopolítico y el Pacífico se queda como orden casi único en las prioridades, con el agravante que el exabrupto Naranja le hace si cabe más dependiente de China, le hunde los ingresos por petróleo y gas que es su única baza y genera mayor unidad en Europa, su gran enemigo. Aún más, la ultraderecha, una de sus grandes inversiones políticas queda en evidencia ante los aranceles de Trump y se convierte a ojos del votante “despreocupado” del que se ha beneficiado hasta ahora en un problema. El pinchazo de Marine LePen en su convocatoria parisina tras su inhabilitación debería ser lo suficientemente ilustrativa. Más si cabe lo es el cierre de la coalición alemana entre los dos principales partidos sostenedores de la más clásica y tradicional democracia liberal ; también e...