Henry Kissinger y Carrero Blanco, una coincidencia en fechas a título español, por Jorge Navarro Cañada.
Nos levantamos hoy con la noticia de la muerte de Henry Kissinger a los 100 años, el personaje más importante de la geopolítica mundial de la segunda mitad del siglo XX, su influencia se alargará hasta nuestros días y será aceptado por la totalidad de la clase dirigente norteamericana como un indiscutible referente. Su muerte genera todo tipo de debates, puede ser recordado como Premio Noble de la Paz o como hombre orgulloso de su responsabilidad en masacres, golpes de Estado, bombardeos descomunales… decididos desde la total voluntad y coherencia con una forma de ver el mundo donde la preminencia de EEUU no podía tener el más mínimo freno , mucho menos éticos o de respeto a la dignidad de seres humanos ajenos a ella. Y es aquí donde se quiera o no se plantea la duda maquiavélica sobre cuál es el límite o si el estadista está disponer de ellos. “Quieres dejar tu país en una situación mejor que la que encontraste. Y no hay nada en la vida privada que puedas hacer que sea tan interesan...