Homo economicus de Daniel Cohen, y el darwinismo social como dogma.
“El director de un centro de transfusión sanguínea, deseando aumentar sus reservas, tuvo la idea un día de ofrecer una prima a los donantes de sangre. Para su estupefacción, el resultado fue exactamente inverso: su número disminuyó. La razón no es demasiado misteriosa. Los donantes dan prueba de generosidad. Los embarga un comportamiento moral, de preocupación por los demás. El hecho de remunerarlos lo cambia todo. Si ya no se trata de ayudar a los demás sino de ganar dinero, su participación cambia de naturaleza. Se solicita otro lóbulo de su hemisferio. El hombre moral abandona la sala cuando entra el Homo economicus. Los dos representan su papel, ciertamente, pero no se pueden sentar a la misma mesa”. ¿Brillante verdad? Pues este Homo ecomomicus (Ed. Ariel) es así de ameno, claro y concreto a lo largo de la totalidad de sus páginas. Y si bien esta anécdota Daniel Cohen la ha extraído de Las estrategias absurdas de Maya Beauvallet, sirve para ilustrar como desde hace treinta a...